Pemex recortó el diferencial del crudo Maya para febrero. El “K-factor” cayó en Golfo de EE. UU. y Europa, ubicando el OSP en su nivel más bajo en 13 meses.
Pemex movió ficha de precios al abaratar el Maya para las cargas de febrero, una decisión que llega tras un cierre de 2025 marcado por márgenes más apretados para crudos pesados y una competencia más agresiva por parte de mezclas similares en el Atlántico.
La tabla de PMI para febrero muestra que el K-factor del Maya hacia la Costa del Golfo de EE. UU. pasó de −6.95 dólares/barril en enero a −8.85 dólares/barril en febrero, mientras que en Europa se ajustó de −7.95 a −8.75 dólares/barril; es decir, descuentos más profundos frente a sus marcadores de referencia.
En el agregado, firmas especializadas reportan que el precio oficial de venta (OSP) del Maya para el Golfo estadounidense se situó en el mínimo de los últimos 13 meses, confirmando que la petrolera busca defender participación en refinerías complejas—sobre todo aquellas con coquizadoras y unidades de hidrotratamiento capaces de procesar crudos con mayor contenido de azufre y metales.
El movimiento también es una señal de lectura fina de mercado: con buffers de oferta globales más holgados, la elasticidad de la demanda de crudos pesados obliga a Pemex a calibrar diferenciales para no perder ventanas de colocación.
Para entender el ajuste conviene recordar la fórmula del OSP mexicano. Desde 2019, México incorporó Argus WTI Houston y ICE Brent como referencias, dejando atrás la dependencia del gasoleo con alto azufre; sobre esa base, Pemex aplica el K-factor como ajuste mensual (prima o descuento) que refleja condiciones de mercado y calidad. Cuando el K se hace más negativo, el crudo se vuelve relativamente más barato frente a su marcador y gana atractivo para los refinadores.
¿Qué implica esto para México?
En el muy corto plazo, el recorte puede mejorar la velocidad de colocación y sostener volúmenes de exportación, cruciales en meses de rampas operativas del sistema de refinación nacional. En la contraparte fiscal, diferenciales más amplios tienden a presionar los ingresos por barril si el volumen no compensa. El equilibrio dependerá de dos variables: 1) qué tanto absorbe la refinación local (SNR, Deer Park y Olmeca) y 2) cómo evolucionan los márgenes de refinados pesados en el Golfo. La estadística petrolera mensual de Pemex confirma, además, que la composición de exportaciones por grado y destino ha venido ajustándose, con América manteniéndose como principal mercado del Maya.
En competencia, la señal llega a un mercado donde Canadá y Colombia siguen ofreciendo crudos pesados con descuentos tácticos, mientras que un eventual aumento de flujos venezolanos (sujeto a licencias) puede reconfigurar la oferta en la costa del Golfo. En ese tablero, PMI utiliza el K-factor como palanca táctica: recorta cuando los márgenes se comprimen y levanta cuando la ventana lo permite. Por ahora, la apuesta es clara: precio para defender cuota y que la refinación mexicana gane tiempo para estabilizar carga, rendimientos y costos.





