Pemex promete 1.8 mbd y más refinación con Olmeca para reducir importaciones. El precio final dependerá de ejecución operativa, tipo de cambio y política fiscal vía IEPS.
La nueva estrategia de Pemex para 2026 descansa en dos pilares: estabilizar la producción de crudo alrededor de 1.8 millones de barriles diarios (mbd) y elevar el procesamiento nacional de combustibles con Olmeca (Dos Bocas), SNR y Deer Park, para reducir importaciones. Sobre el papel, la petrolera proyecta una plataforma de 1.8 mbd “en promedio del sexenio”, apoyada en 12 proyectos estratégicos, 2,036 pozos a perforar y 1,300 reparaciones mayores. Es la promesa del Plan 2025–2030 con el que el Gobierno busca “recuperar” al sector energético.
El segundo pilar es la autosuficiencia de combustibles. El Gobierno y PMI han explicado que, conforme Olmeca despegue y se optimice el Sistema Nacional de Refinación, se exportará menos crudo y se destinarán más barriles a refinerías domésticas (y Deer Park). La jefa de PMI estimó en 2025 que el sistema puede llegar a 1.2 mbd de crudo refinado y que las exportaciones podrían bajar hacia ~400 mil b/d, con Olmeca recibiendo ~100 mil b/d cuando esté estable.
Pero el reto es operativo. Olmeca ha tenido arranques y paros que el Gobierno calificó como menores; aun así, los datos disponibles mostraron cargas muy por debajo de su capacidad de 340 mil b/d durante 2025, e incluso exportaciones puntuales de diésel por limitaciones logísticas. El objetivo oficial de diseño es 340 mil b/d con producción combinada de gasolinas y diésel ultrabajo azufre; lograrlo de manera sostenida es lo que determinará si el discurso de autosuficiencia se traduce en una factura de importaciones más baja.
¿Y los precios al consumidor? En México dependen de tres llaves: el costo internacional (crudo/refinados), el tipo de cambio y la política fiscal vía IEPS. Para enero 2026, Hacienda actualizó al alza las cuotas del IEPS, y en la primera semana mantuvo estímulo en 0%, lo que limita amortiguadores cuando el mercado internacional se mueve. Además, cada semana se emite el acuerdo con cuotas y estímulos vigentes. Todo esto incide en el precio final, aun si Pemex logra refinar más.
El riesgo macro es doble. Por un lado, si el precio de la Mezcla no acompaña y las márgenes de refinación globales se moderan, Pemex recibe menos flujo y tiene que sostener mayor capex y opex en refinación. Por otro, paros no programados o cuellos logísticos (gasóleos, ULSD, oxigenantes) pueden obligar a volver a importar productos justo cuando se promete lo contrario. La gradualidad que ya había adelantado el Gobierno en el recorte de exportaciones sugiere que la transición no será de golpe.
En síntesis: la pregunta no es si refinar más ayuda (sí ayuda), sino si se podrá refinar suficiente y de forma estable para cambiar la tendencia de importaciones sin comprometer caja y mantenimiento. La clave de 2026 estará en la ejecución: cargas reales, disponibilidad de unidades críticas (FCC, hidrotratadores), logística terrestre y marítima, y disciplina fiscal para que el IEPS no neutralice el beneficio al consumidor cuando el mercado sube.





