Pemex pagará adeudos en ocho años mientras proveedores de Ciudad del Carmen asfixian nómina, recortan empleos y terminan financiando silenciosamente el rescate de la petrolera.
Amanece en Ciudad del Carmen y él vuelve a hacer la misma suma imposible: nómina, IMSS, Infonavit, proveedores… y luego la columna que define todo: Pemex: por cobrar. Hace dos años, esa fila era promesa; hoy es amenaza. De las más de 35 empresas locales con contrato directo, apenas seis o siete vieron caer algo de dinero en diciembre. El resto vive de correos, oficios y la fe: “pronto habrá programa de pagos”.
Cuando llegó el anuncio de “jornadas de pago” muchos respiraron. Luego vino la letra chiquita: solo cobrarán quienes estén al corriente con SAT, IMSS e Infonavit. Él casi se ríe: ¿cómo estar al corriente si la propia Pemex lleva meses —y ahora se sabe, años— financiando su operación con las tripas de sus proveedores?
La ironía se volvió insulto cuando leyó el 6-K de Pemex ante la SEC. Ahí, en perfecto inglés financiero, la empresa reconoce que los adeudos con proveedores suman 517.1 mil millones de pesos —más de 100 mil millones de dólares— y que los saldos de 2025 podrían pagarse en ¡ocho años! Pagos trimestrales, capital e intereses. Para Wall Street, un plan ordenado; para una PyME de Carmen, una sentencia: aguanta una década sin flujo… o muere.
Mientras tanto, la estatal solicita endeudarse hasta por 245.4 mil millones de pesos más, admite capital de trabajo negativo y acepta que las rebajas de calificación le cierran la puerta de los mercados. En resumen: la banca ya duda, los mercados ya dudan… pero a los proveedores se les exige seguir confiando y, además, llegar limpios al SAT.
En la oficina, él hace otro cálculo: el aguinaldo que tuvo que pedir a un banco a tasas de usura, los técnicos que ya se le fueron a Estados Unidos, los 15 mil empleos que se hablan como cifra nacional pero que, en Carmen, tienen nombre y apellido. Si Pemex no paga pronto, sabe que tendrá que recortar gente. No por “mal empresario”, sino porque el flujo no da.
Luego lee otra nota: en Houston declararon culpable al empresario Alexandro Rovirosa por sobornos ligados a Pemex. Quince años de cárcel posibles. La corrupción de alto vuelo sí tiene consecuencias… al norte. En el sur, las consecuencias son otras: nóminas reventadas, cuentas embargadas, empresas quebradas que jamás saldrán en un comunicado.
Desde su pequeña oficina, frente a un mar que alguna vez prometió prosperidad, el empresario entiende mejor que nadie la frase que Pemex nunca pondrá en un informe: el verdadero plan de pagos es simple. La empresa se capitaliza a ocho años; él, si tiene suerte, a ocho quincenas. Y cada día que pasa sin depósito, la “empresa de todos los mexicanos” se sostiene sobre la ruina silenciosa de los de siempre.





