Pemex construirá un poliducto de 29 km en Hidalgo con perforación dirigida y mayor monitoreo para reducir huachicol, mejorar seguridad operativa y reforzar el suministro de combustibles.
Petróleos Mexicanos (Pemex) proyecta la construcción de un poliducto de 29 kilómetros para el transporte de petrolíferos en una de las zonas más sensibles del país en materia de robo de combustibles: el corredor Atitalaquia–Tula de Allende–Tezontepec de Aldama–Tepetitlán, en Hidalgo. El nuevo ducto reforzará el sistema que conecta con la ruta Tula–Salamanca, históricamente identificada como una de las más vulnerables por tomas clandestinas y huachicol, tanto por las propias estadísticas de Pemex como por reportes de seguridad federales.
La obra será instalada mediante perforación horizontal direccional (HDD), una técnica que permite cruzar caminos, áreas agrícolas o cuerpos de agua con mínimas afectaciones superficiales, al tiempo que reduce la exposición del ducto y, con ello, el riesgo de intervenciones ilícitas. El proyecto considera tubería de acero al carbón con recubrimiento anticorrosivo, sistema de protección catódica, válvulas de seccionamiento, trampas de diablos y monitoreo remoto, alineado con los estándares actuales de integridad de ductos que Pemex aplica en buena parte de su red, que supera los 9 mil kilómetros de poliductos dentro de un sistema total de más de 52 mil kilómetros de ductos en el país.
En su primera etapa, el proyecto “Partidas 4, 5 y 6 cruce direccionado en PLD 16’’ Tula–Salamanca” contempla la preparación de sitio, perforación dirigida, instalación del ducto, pruebas hidrostáticas, conexión de válvulas y restitución del terreno a sus condiciones originales. En la fase de operación se prevé un programa de mantenimiento preventivo y correctivo enfocado en seguridad industrial, protección ambiental y vigilancia del derecho de vía, clave en una región donde el robo de combustibles ha provocado accidentes de alto impacto social y ambiental en el pasado.
Pemex reconoce que la zona presenta riesgo moderado en términos de sismicidad, laderas e inestabilidad del terreno, por lo que el diseño considera distancias de resguardo respecto a centros de población; el núcleo urbano más cercano se encuentra a unos 348 metros del trazo. Durante la construcción se anticipan impactos ambientales de baja y moderada intensidad sobre aire, agua, suelo, flora y fauna, que se mitigarán mediante humectación de caminos, manejo programado de agua para lodos de perforación y restricción del área efectiva de trabajo para facilitar la restitución ecológica posterior.
La petrolera estima un periodo de construcción de 14.5 meses, una vida útil operativa superior a los 30 años y un año adicional para la etapa de abandono y cierre controlado. Además de fortalecer la infraestructura operativa en Hidalgo, el proyecto busca mejorar la confiabilidad del suministro de gasolinas y diésel hacia el centro del país, en línea con la estrategia de reducir pérdidas por huachicol y elevar la seguridad de la red de transporte de petrolíferos.








