México encara 2026 con una oportunidad clave para atraer inversiones, pero deberá atender retos urgentes en energía, infraestructura y Estado de derecho para no perder competitividad, advirtió Index.
Para este 2026, México mantiene abierta la ventana de oportunidad para consolidarse como uno de los principales destinos de inversión manufacturera a nivel global, impulsado por la relocalización de cadenas productivas y el reacomodo del comercio internacional. Sin embargo, también enfrenta retos estructurales en materia de energía, infraestructura y Estado de derecho.
Así lo advirtió Humberto Martínez Cantú, presidente nacional del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Exportación (Index), al señalar que el sector manufacturero de exportación, principal componente de las ventas externas del país, tiene un papel estratégico tanto a nivel nacional como internacional.
Este diagnóstico está en línea con los riesgos que muchos empresarios nacionales e internacionales ven para el país, de acuerdo con el Reporte de Riesgos Globales 2026, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF).
De acuerdo con el representante de la Industria Manufacturera de Exportación entre los principales desafíos para México está la revisión del T-MEC, la ampliación de la capacidad energética del país, el fortalecimiento de la infraestructura logística, la preservación de la estabilidad macroeconómica y el reforzamiento del Estado de derecho.
El tema del Estado de derecho es fundamental, al respecto, Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dijo que es muy importante para la economía, pues de eso dependen que lleguen más inversiones y que se garanticen las que ya están en el país.
Relación China-EU impulsa relocalización
Por otro lado, el distanciamiento comercial entre Estados Unidos y China ha acelerado la reorganización de las cadenas de suministro globales, en donde México ha ganado visibilidad gracias a su fuerza laboral competitiva y su cercanía con el mayor mercado del mundo. No obstante, Martínez Cantú subrayó que este atractivo puede diluirse si no se atienden los cuellos de botella que limitan la llegada de nuevas inversiones.
En este sentido, el IMCO ha advertido que los costos logísticos en México se ven presionados por la congestión y el desgaste de la infraestructura, lo que reduce la competitividad frente a otros destinos de inversión.
Ante este contexto político y económico, la industria manufacturera ha intensificado el diálogo con el gobierno federal para agilizar trámites y evitar demoras que frenen la concreción de inversiones.
Además, la relación de México también es un elemento clave, pues un enfriamiento en la relación bilateral con Estados Unidos, advirtió, podría reducir el interés de las empresas, principalmente asiáticas, y llevarlas a buscar otros destinos para su relocalización.
Además, Martínez Cantú subrayó que las oportunidades no se limitan al sector automotriz y de autopartes, sino que existen múltiples subsectores con potencial para desarrollar proveeduría local, especialmente en logística, insumos industriales y manufactura especializada.
Lo anterior son oportunidades que se pueden aprovechar para recuperar y dar dinamismo a todo el sector, pues a pesar de que las exportaciones siguen creciendo, pero hay algunos sectores muy afectados.
Una muestra de ello es que el personal ocupado en los establecimientos con programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) registró en noviembre de 2025, una caída anual de 3.31%, sumando 23 meses consecutivos de contracciones, su peor racha.
T-MEC un elemento clave
El potencial del país, añadió, está estrechamente ligado al T-MEC, un acuerdo que genera alrededor de 3 millones de dólares por minuto y que obliga a la industria IMMEX a enfocarse en el acceso a capital, la apertura de mercados, el aprovechamiento del talento y las ventajas demográficas.
“Veo un 2026 con muchos retos, pero también con grandes oportunidades”, aseveró Martínez Cantú.








