Pemex reanuda la construcción de la coquizadora de Salina Cruz, recontrata hasta 700 obreros tras despedir 2,500 en 2025 y busca elevar producción de gasolinas en el Pacífico.
La construcción de la planta coquizadora en la refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz entra en una nueva fase de reactivación, luego de un 2025 marcado por recortes, adeudos y suspensión de obras vinculadas a los problemas financieros de Petróleos Mexicanos (Pemex). El dirigente regional de la CTM, Remigio Gómez Manubes, informó que esta semana inició la contratación de entre 500 y 700 obreros para continuar los trabajos, lo que representa un respiro para la mano de obra local del Istmo de Tehuantepec.
La coquizadora, cuya construcción arrancó en agosto de 2022 con una inversión estimada en alrededor de 3 mil millones de dólares a precios de ese año, debía entrar en operación el año pasado. Sin embargo, la falta de flujo de recursos por parte de Pemex provocó retrasos significativos, así como el despido de aproximadamente 2,500 trabajadores vinculados a compañías contratistas y subcontratistas. Según Gómez Manubes, muchos de esos obreros enfrentaron serias dificultades para cubrir renta, alimentación y escolaridad de sus hijos, pese a que el sindicato gestionó el pago de liquidaciones.
El proyecto de coquizadora en Salina Cruz forma parte del paquete de modernización del Sistema Nacional de Refinación, en el mismo concepto técnico que las coquizadoras de Tula y Cadereyta: procesar residuos pesados de las refinerías para convertirlos en gasolinas, diésel y otros destilados de mayor valor, reduciendo la producción de combustóleo de alto azufre que ha presionado tanto las finanzas de Pemex como el cumplimiento de normas ambientales. En el caso de Salina Cruz, se espera que la nueva unidad permita elevar de forma importante la producción de gasolinas para el mercado nacional, aprovechando su ubicación estratégica para abastecer Pacífico, Bajío y exportaciones hacia la costa oeste.
La refinería “Antonio Dovalí Jaime” ha sido históricamente una pieza clave en la logística de Pemex en el Pacífico, pero también una de las más afectadas por paros, incidentes climáticos y falta de mantenimiento. La coquizadora se considera un proyecto crítico para mejorar márgenes de refinación y reducir pérdidas en la transformación de crudo pesado, en línea con la estrategia gubernamental de disminuir las importaciones de combustibles.
La recontratación de personal indica que Pemex ha empezado a destrabar parcialmente recursos para concluir la obra, aunque todavía persisten reclamos de empresas locales de servicios por adeudos acumulados durante el periodo de suspensión. Para el Istmo, el reinicio representa tanto una oportunidad de empleo como un termómetro de la capacidad real de la petrolera para culminar proyectos estratégicos en un contexto de fuerte restricción financiera.








