Aranceles, debilidad interna y pérdida de empleo mantienen a la manufactura como el principal riesgo para la economía mexicana.
La manufactura se mantiene como el principal foco de riesgo para la economía mexicana. Al cierre de noviembre, este sector registró una caída anual de -0.85%, con lo que acumuló seis meses consecutivos de retrocesos, según datos del Inegi, una tendencia que ya comienza a tener efectos visibles.
Este comportamiento resulta especialmente relevante debido a que la manufactura concentra cerca del 66% de la actividad industrial y aporta 20.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Además, es un eje central para el empleo formal, las exportaciones y los encadenamientos productivos con otros sectores clave de la economía, como los servicios, el transporte y el comercio.
De acuerdo con Héctor Magaña, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tec de Monterrey, la debilidad manufacturera representa un riesgo sistémico, ya que este sector no sólo impulsa el crecimiento del PIB, sino que también es una fuente fundamental de empleo de calidad y generación de divisas.
“Una manufactura débil tiende a traducirse en un menor crecimiento económico, en una menor generación de empleos de calidad e incluso en una reducción en la generación de divisas”, advirtió el analista.
Aranceles de Estados Unidos, un factor clave
Magaña explicó que una parte importante del deterioro manufacturero está asociada a los aranceles impuestos por Estados Unidos, particularmente en el sector automotriz, con énfasis en el transporte pesado. Estas medidas han afectado de forma recurrente la producción y, con ello, las exportaciones mexicanas.
“Estos aranceles han venido afectando la producción y las exportaciones, pegándole de manera significativa a las manufacturas de nuestro país”, señaló.
La presión externa ha provocado que varios subsectores industriales mantengan un desempeño negativo prolongado, lo que ha terminado por arrastrar al conjunto de la manufactura durante los últimos seis meses.
Subsectores con las mayores caídas
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que las caídas más pronunciadas dentro de la manufactura se concentran en la fabricación de equipo de transporte, que registró un retroceso de 8.75% anual, con 12 meses consecutivos a la baja, impactado directamente por los aranceles de Estados Unidos. Este subsector representa 15.8% de la actividad industrial y 4.9% del PIB.
A ello se suma la industria de la madera, con una caída de 7.95% anual y 41 meses consecutivos en contracción, así como las industrias metálicas básicas, que reportaron un descenso de 7.85% anual, con dos meses a la baja.
También destacan los retrocesos en muebles, colchones y persianas, con una caída de 5.33% anual y cuatro meses consecutivos de contracción, y en la fabricación de maquinaria y equipo, que registró una disminución de 4.57% anual, la primera desde agosto de 2025.
Impacto en empleo y crecimiento
El debilitamiento manufacturero ya se refleja con claridad en el mercado laboral. De acuerdo con el CIEN del Tec de Monterrey, en 2025 se perdieron 127 mil 200 empleos en manufactura y sectores estratégicos.
“Hay un deterioro importante en el empleo; no están llegando inversiones y tampoco está creciendo la productividad en la manufactura, que es el motor de México”, señaló Magaña.
De cara a 2026, el desempeño del sector dependerá en gran medida del tono de la revisión del T-MEC y de la capacidad de mitigar el impacto de los aranceles estadounidenses. Aunque podría frenarse la desaceleración observada en meses recientes, el especialista anticipó un escenario de estancamiento, con una recuperación gradual y sin repuntes relevantes en el corto plazo.
En el ámbito interno, persisten cuellos de botella que limitan el desempeño manufacturero, como la incertidumbre regulatoria, los rezagos en infraestructura logística y energética y los problemas de seguridad en algunas regiones industriales, factores que inhiben la inversión y retrasan el crecimiento.
De acuerdo con BBVA Research, si bien la caída en la producción manufacturera a lo largo de 2025 está asociada a la incertidumbre comercial y la desaceleración económica, el sector también enfrenta el reto —y la oportunidad— de avanzar hacia procesos de modernización y nearshoring, siempre que se atiendan los obstáculos estructurales que hoy limitan su desarrollo.





