El RLSE y nuevas DACG redefinen permisos de generación y almacenamiento: planeación vinculante, requisitos técnicos/financieros y plazos formales. Si no alineas tu expediente, 2026 te pasa factura.
México cambió de libreto regulatorio y 2026 será el primer examen real para desarrolladores de generación y almacenamiento de energía. El Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico (RLSE) —publicado el 3 de octubre de 2025— reorganiza facultades y procedimientos; a partir de él, la SENER, la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el CENACE operan una planeación vinculante: los permisos deberán encajar con los planes oficiales y la capacidad de red, no solo con el modelo financiero del promotor. Si tu proyecto no “cabe” en el plan, no pasa.
A las pocas semanas, se difundieron las Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACG) para el otorgamiento y modificación de permisos de generación y de almacenamiento. En lo medular, las DACG definen términos legales, técnicos y financieros del expediente: descripción del activo (capacidad, tecnología, perfiles horarios), ubicación/nodo de interconexión, cronograma, acreditación de recursos (combustible o recurso renovable), estados financieros, garantías y consistencia con la planeación de SENER–CNE–CENACE. Traducido: ya no basta con un “data room” robusto; la trazabilidad con la planeación es condición de entrada.
¿Qué cambió con el RLSE y por qué te pega?
Por una parte la planeación vinculante, ya que SENER publica instrumentos de planeación, CNE evalúa alineamiento y CENACE valida viabilidad técnica (red y restricciones). El permiso sigue esa ruta, con ventanas y criterios formales. Permiso de almacenamiento (SAE): ya no es “periférico”. El RLSE dedica artículos al servicio que prestará el SAE (energía, potencia, servicios conexos) y su interacción con el sistema. Quien pida un SAE deberá especificar qué ofrece y cómo se medirá. Por último, el rigor documental, ya que las DACG exigen congruencia técnica/financiera y plazos procesales claros (prevenciones, subsanaciones, desistimientos). El expediente “bonito” pero incompleto hoy se archiva.
Puntos críticos que están tirando expedientes
- Nodo equivocado o débil: proponer interconexión en nodos congestionados o sin refuerzos programados por la planeación oficial. La “mejor tierra” sin red, no se autoriza.
- Perfil horario irreal: en solar + BESS, declarar autonomías o round-trip que no cuadran con fichas técnicas y garantía de degradación. CNE/CENACE piden consistencia.
- Capex y calendario “de PowerPoint”: cronogramas sin lead times de transformadores, interruptores, inversores o BESS. La autoridad contrasta con cuellos de suministro conocidos.
- Falta de respaldo financiero: estados financieros o cartas de crédito insuficientes para cubrir hitos. Las DACG piden claridad en fuentes y garantías.
Para los proyectos con baterías (BESS), el RLSE y las DACG piden definir con precisión servicios a prestar (seguimiento de despacho, regulación primaria/secundaria, control de frecuencia), métodos de medición, limitaciones térmicas y degradación. También, la compatibilidad con protecciones y códigos de red en el punto de interconexión. Un “BESS genérico” sin ficha de servicios y esquema de facturación tendrá difícil el permiso.
Checklist operativo para no morir en 2026
Cruza tu proyecto con la planeación oficial: RLSE, mapas de transmisión y ventanas de capacidad publicadas; si no está, reubica o reconfigura (p. ej., agrega BESS para firmar perfil). Expediente técnico “auditado”: curvas de producción/consumo, OEM datasheets, balance térmico de BESS, protecciones y estudios eléctricos consistentes. Viabilidad financiera demostrable: contratos, cartas de compromiso, ratios y estructura de garantías claros. Calendario honesto: contempla lead times y pruebas con CENACE; evita promesas imposibles que deriven en prevenciones o negaciones.
Qué mirar en el corto plazo
En las próximas semanas deberás de estar atento a las convocatorias/criterios de SENER y CNE para priorizar proyectos conforme a la planeación, así como las guías técnicas del CENACE para interconexión y servicios de almacenamiento y por último la publicación de formatos y checklists actualizados para ventanillas electrónicas.
En 2026, gana quien permite bien a la primera. El nuevo marco premia proyectos anclados a la planeación y con BESS diseñado para aportar valor sistémico.





