Chesisa desarrollará seis nuevos parques industriales en Tultitlán y Tultepec, Estado de México, con inversión de 3,500 mdp y más de 2,800 empleos, reforzando el corredor logístico–manufacturero.
El Valle de México no solo crece hacia los departamentos y los centros comerciales. También añade, casi silenciosamente, un nuevo cinturón industrial. La desarrolladora Chesisa anunció la construcción de seis parques industriales en los municipios de Tultitlán y Tultepec, con una inversión conjunta de 3,500 millones de pesos y la promesa de más de 2,800 empleos directos e indirectos.
El proyecto refuerza al Estado de México como uno de los epicentros manufactureros y logísticos del país: con estos nuevos desarrollos, la entidad alcanzará alrededor de 228 parques industriales en operación, según cifras estatales citadas en distintos medios.
Dónde estarán y qué buscan atraer
Los seis nuevos parques se ubicarán en Tultitlán y Tultepec, municipios estratégicos dentro del corredor industrial del Valle de México, beneficiados por su cercanía con CDMX, el principal mercado de consumo del país y conexión con arterias clave como el Circuito Exterior Mexiquense, el Arco Norte y la México–Querétaro, que facilitan el movimiento de mercancías hacia el Bajío, el norte y el Golfo.
De acuerdo con las autoridades estatales, la apuesta es atraer: Empresas de logística y e-commerce que necesitan centros de distribución cerca de la megalópolis, proyectos de manufactura ligera y de valor agregado que se beneficien de la proximidad con proveedores y clientes finales e inversiones ligadas al nearshoring, especialmente en sectores que demandan tiempos de entrega cortos al mercado interno y a la red nacional.
Chesisa, un jugador que crece donde ya le fue bien
Chesisa no es nueva en el Edomex. La empresa, con más de 20 años de historia en el estado, ha desarrollado otros complejos industriales y ahora apuesta por una expansión mayor respaldada por una relación de largo plazo con el gobierno mexiquense.
Su presidente ha destacado que el Estado de México ofrece una combinación de: Infraestructura (carreteras, energía, conectividad), certeza jurídica y acompañamiento institucional y mano de obra abundante y calificada.
Esa mezcla ha convertido a la entidad en imán para desarrolladores industriales que buscan “llave en mano”: terrenos, permisos y servicios listos para recibir a inquilinos nacionales e internacionales.
Empleo y efecto en el ecosistema industrial
Los seis parques representarán más de 2,800 empleos en su conjunto, de acuerdo con estimaciones oficiales.
El impacto va más allá de ese número, ya que con estas inversiones hay nuevas oportunidades para pymes de transporte, servicios industriales, mantenimiento, seguridad y alimentación. Mayor volumen de operaciones logísticas de última milla y distribución regional, con centros ubicados “a tiro de piedra” de la CDMX. Revalorización de la zona como corredor industrial consolidado, lo que puede atraer más proyectos inmobiliarios y de servicios conexos.
Al mismo tiempo, las autoridades tendrán que lidiar con retos conocidos: tráfico de carga en zonas urbanas, presión sobre servicios urbanos, gestión de agua y residuos, y la necesidad de mantener competitiva la infraestructura frente a otros polos como Bajío y norte.
El Edomex frente al nearshoring
En la narrativa del nearshoring se habla mucho de Nuevo León, Coahuila, Guanajuato o Querétaro, pero el Estado de México juega una carta distinta: proximidad absoluta con el mayor mercado de consumo del país, más el rol de hub logístico del centro.
Para empresas que necesitan:
- Entregar rápido a la Zona Metropolitana del Valle de México.
- Conectar con redes nacionales de distribución.
- Tener acceso a una bolsa de trabajo masiva.
Tultitlán y Tultepec se vuelven ubicaciones naturales. Con los nuevos parques de Chesisa, el mensaje es claro: el nuevo cinturón industrial del Valle de México quiere una tajada del nearshoring y del boom logístico.
¿Saturación o oportunidad?
La gran pregunta es si la infraestructura vial y urbana de la zona podrá absorber:
- Más camiones de carga.
- Más trabajadores desplazándose diariamente.
- Más demanda de servicios urbanos (agua, seguridad, movilidad).
Si la expansión industrial no se acompaña de planeación, el riesgo es repetir la historia de corredores saturados y comunidades inconformes. Si se hace bien, el Edomex puede consolidarse como la “bodega inteligente” de la megalópolis, con parques de nueva generación y operaciones logísticas de alto valor.





