La junta de Cox aprobó adquirir Iberdrola México por US$4,200 millones. Son 15 plantas (2.6 GW) y la mayor suministradora UC (25% del mercado). Falta visto bueno regulatorio.
La operación que puede reconfigurar el mercado eléctrico privado en México dio un paso decisivo: la Junta General Extraordinaria de Accionistas de Cox aprobó la compra del 100% de Iberdrola México por US$4,200 millones, acuerdo anunciado en julio. Con un quórum del 84.3%, los accionistas avalaron por unanimidad las tres propuestas del orden del día, informó la compañía.
¿Qué se lleva Cox? Un paquete de 15 centrales con 2.6 GW (ciclos combinados, cogeneración y renovables) y la mayor comercializadora del segmento de usuarios calificados, con alrededor del 25% del mercado. Además, una cartera de proyectos por encima de 10–12 GW para los próximos años. Varios medios españoles y mexicanos —de Cinco Días a Reforma— han detallado la escala del activo y el peso de la comercialización.
La compra llega tras el proceso de salida gradual de Iberdrola de México, que comenzó con la venta de 13 plantas al Estado mexicano en 2024. El siguiente capítulo es la desinversión del resto del portafolio, que ahora quedaría en manos de Cox, sujeto a autorizaciones regulatorias. En julio, Reuters dio cuenta de la oferta y de los términos financieros estimados; esta semana, EFE, Forbes y El Economista confirmaron el visto bueno del accionariado.
Implicaciones para el mercado mexicano
- Generación: 2.6 GW colocan a Cox entre los cinco jugadores privados más relevantes, con footprint en nodos clave del Bajío y noreste. (Capacidad según comunicados y prensa).
- Comercialización: con 25% de usuarios calificados, Cox lideraría contratos suministro calificado (PPAs privados), empujando a rivales a reconfigurar portafolios y precios.
- Inversión: la empresa proyecta US$10,000 millones en México hacia 2030 (incluida la compra y nuevos desarrollos de energía y agua), con estructura de financiamiento 70–80% deuda y 20–30% capital.
¿Qué falta?
- Aprobaciones de competencia/energía. El cierre podría extenderse hacia late 2025–2026, según reportes financieros iniciales, en línea con transacciones de esta escala.
- Integración operativa: captura de sinergias en O&M y optimización del portafolio de PPAs.
- Regulación: alinearse con la planeación vinculante y las nuevas ventanillas de permisos para proyectos de expansión o repotenciación.
¿Quién gana y quién pierde?
- Usuarios calificados: más escala puede traducirse en ofertas y servicios (flexibilidad, baterías, gestión de riesgo).
- Generadores rivales: presión para diferenciar productos (renovables + storage, contratos flexibles).
- Sistema: dependerá de cómo Cox mueva sus activos en nodos saturados y del timing de refuerzos en transmisión.
Con el sí de los accionistas, el balón está en la cancha de reguladores. Si el closing llega a tiempo, 2026 abriría con un nuevo líder privado en México, capaz de marcar precios y acelerar PPAs en la era post-reordenamiento regulatorio.





