La Comisión Federal de Electricidad (CFE) prevé agregar 2 500 MW para atender a 103 parques industriales en México y avalar la expansión del nearshoring.
El auge de la manufactura, el boom del nearshoring y el crecimiento de parques industriales en México chocan hoy con un obstáculo tangible: la infraestructura eléctrica insuficiente. La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) estima que más de 80 proyectos de instalación o ampliación industrial están detenidos por problemas con la energía.
Para revertir la situación, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha anunciado un plan para sumar 2 500 megavatios (MW) de capacidad nueva antes de finales de 2025, destinados a 103 parques industriales en construcción en todo el país.
El reto es mayúsculo. Las zonas con mayor concentración de parques industriales —Nuevo León, Guanajuato, Querétaro, Coahuila, Baja California— reportan demoras de hasta 12 meses para nuevas conexiones de alta tensión.
Las consecuencias operativas ya se hacen sentir:
- Empresas automotrices y electrónicas han detenido expansiones por la falta de energía confiable.
- Plantas en operación han registrado bajones de voltaje, interrupciones y sobrecostos para instalar baterías de respaldo.
- Los desarrolladores de parques industriales advierten que sin energía limpia, asequible y confiable, no pueden competir por la inversión global.
El plan de la CFE contempla paquetes eléctricos modulares para usuarios industriales –generación, almacenamiento, redes– y contempla participación privada en generación, mientras que las líneas de transmisión seguirán bajo control estatal.
Para la manufactura mexicana, la disponibilidad de energía ya no es solo una variable de costo —es condición de viabilidad. Una planta de autopartes en San Luis Potosí indicó que un corte de 45 minutos generó pérdidas superiores a 500 000 USD considerando paros, reprocesos y logística afectada.
Analistas industriales coinciden en que si México quiere consolidarse como hub de manufactura para América del Norte, debe garantizar energía como “commodity confiable”: continuidad, calidad, precio competitivo y sustentabilidad.
En resumen, el despegue industrial nacional enfrenta un cuello de botella energético. A menos que la infraestructura energética avance con igual rapidez que la inversión industrial, el riesgo de que fábricas se queden a mitad de camino es real.








