Los pagos de Pemex a proveedores disminuyen 10% en 2025. La deuda supera 28 mil millones de dólares y ya impacta la actividad petrolera en el Golfo.
A pesar de la millonaria estrategia de rescate financiero implementada por el gobierno federal, Petróleos Mexicanos (Pemex) redujo en 10% sus pagos a proveedores durante los primeros nueve meses de 2025, en comparación con el mismo periodo del año pasado. Esta situación ha desatado una nueva ola de críticas desde el sector privado, que advierte una posible parálisis en la operación petrolera del Golfo de México.
De acuerdo con cifras publicadas por la propia petrolera, de enero a septiembre de este año se desembolsaron 299 mil 768 millones de pesos para cubrir servicios y contratos con proveedores, mientras que en el mismo lapso de 2024 se habían pagado 332 mil 470 millones de pesos. Esto representa una reducción de más de 32 mil millones de pesos, equivalente a 10% anual.
Este recorte ocurre a pesar de que, en agosto, el gobierno anunció una inyección financiera histórica de 12 mil millones de dólares, con el objetivo explícito de aliviar la carga de deuda de Pemex y reactivar la inversión productiva. Según Luz Elena González, titular de la Secretaría de Energía (Sener), esa estrategia ha permitido cubrir alrededor de 300 mil millones de pesos en pagos, lo que —en sus palabras— “equivale al presupuesto completo de seis estados del país”. Sin embargo, el rezago persiste.
Al cierre de septiembre, el saldo total de deuda con proveedores alcanzó los 28 mil 130 millones de dólares, es decir, 517 mil 98 millones de pesos. Pemex asegura que “en los próximos meses” liquidará otros 220 mil millones de pesos, pero la incertidumbre se mantiene entre los contratistas.
Impacto directo: plataformas en riesgo y caída operativa
Uno de los sectores más afectados es el de transporte marítimo y servicios petroleros en el Golfo de México. José Manuel Urreta Ortega, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (Cameintram), advirtió que la actividad petrolera en la zona se contrajo 15% entre enero y agosto, en comparación con 2024, alcanzando su nivel más bajo desde que existen registros oficiales (2006).
“La falta de pagos de Pemex está llevando a un punto crítico a las empresas que prestan servicios especializados. Ya no hay recursos suficientes para cubrir sueldos, mantener embarcaciones ni operar plataformas”, alertó Urreta Ortega. La Cámara, que había evitado posicionarse públicamente, rompió el silencio ante el deterioro financiero acelerado de las proveedoras.
La brecha entre discurso y realida
La narrativa oficial insiste en que la estrategia de fortalecimiento de Pemex va en marcha, y que los pagos se están regularizando. Pero los datos revelan otra historia. A pesar de la reducción de deuda en el papel —como reportó recientemente el IMCO—, la deuda a corto plazo ha crecido 23.6%, y los intereses pagados por Pemex alcanzaron los 114.6 mil millones de pesos en lo que va del año.
Algunos analistas advierten que la petrolera prioriza el servicio de su deuda financiera sobre sus obligaciones comerciales, lo que está comenzando a provocar un efecto dominó en toda la cadena de valor.
Una tormenta que apenas comienza
Empresas como Grupo México, Cotemar, y muchas otras proveedoras especializadas ya han suspendido operaciones en plataformas, reducido turnos o comenzado traslados de infraestructura para reducir costos. En paralelo, los niveles de producción siguen cayendo y el entorno operativo se vuelve cada vez más precario.
Pemex ha prometido más liquidez antes de que termine el año, pero el tiempo juega en su contra. La presión de cámaras empresariales, calificadoras y proveedores internacionales comienza a escalar. Todo indica que, sin medidas urgentes y estructurales, la estrategia financiera del gobierno podría resultar insuficiente para evitar un colapso operacional.





