Pemex atribuye contaminación por hidrocarburos en Veracruz a lluvias, pero ¿evade responsabilidad estructural?
Petróleos Mexicanos (Pemex) emitió un comunicado donde informa que los recientes incidentes de contaminación por hidrocarburos en Veracruz se deben a las intensas lluvias en distintas regiones del país, provocando deslaves y la dispersión de combustibles en chapopoteras naturales, así como pérdidas de contención en ductos, particularmente en el litoral y el norte de la entidad.
Sin embargo, la explicación ofrecida por la empresa pública omite una revisión crítica sobre el estado de su infraestructura, ampliamente señalada por su falta de mantenimiento y antigüedad en diversos informes públicos. El hecho de que las lluvias (un fenómeno meteorológico recurrente) provoquen pérdidas en ductos sugiere un problema estructural más profundo que va más allá de una situación “extraordinaria” o meramente climática.
Pemex asegura que su personal técnico ha respondido “de manera inmediata y coordinada” ante estos eventos, mediante el uso de equipos especializados y barreras de contención. No obstante, las comunidades locales han reportado en múltiples ocasiones demoras y falta de transparencia en la gestión de estos derrames.
Finalmente, Pemex asegura mantener una vigilancia “permanente” de su infraestructura y protocolos preventivos ante fenómenos climáticos. Frente a los incidentes actuales, esta declaración parece más una formalidad burocrática que una garantía real de cumplimiento, especialmente considerando el contexto de crisis ambiental y fiscal que enfrenta la compañía.
La constante externalización de responsabilidades reflejan una cultura institucional que prioriza el control del discurso sobre la rendición de cuentas.








