Pemex anuncia tres centrales de cogeneración con CFE en Tula, Salina Cruz y La Cangrejera. Invertirá 51 mil millones para aumentar su participación eléctrica.
Petróleos Mexicanos (Pemex) dio un paso estratégico hacia su reconversión energética al anunciar un ambicioso plan de inversión por más de 51 mil millones de pesos para construir tres nuevas centrales de cogeneración en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Las nuevas instalaciones estarán ubicadas en la refinería de Tula (Hidalgo), la de Salina Cruz (Oaxaca) y el complejo petroquímico de La Cangrejera (Veracruz), y en conjunto sumarán más de 2,400 megavatios (MW) de capacidad instalada.
Estas plantas utilizarán el calor residual de los procesos industriales para generar electricidad y vapor de alta presión, lo que aumentará la eficiencia energética de las operaciones y reducirá costos operativos. Además, los excedentes eléctricos podrán ser comercializados en el Mercado Eléctrico Mayorista, generando un nuevo flujo de ingresos para la empresa estatal.
Según proyecciones de la petrolera, este plan permitirá elevar su participación en la generación eléctrica nacional de 0.6 % en 2025 a 4.6 % para 2030, consolidando un nuevo perfil estratégico de Pemex en el sector energético mexicano.
“La cogeneración permite aprovechar al máximo los recursos térmicos del proceso industrial, reduciendo emisiones y aumentando la autosuficiencia energética de nuestras instalaciones”, señaló un funcionario de Pemex consultado en el marco del anuncio.
El proyecto se enmarca dentro de la nueva visión de Pemex como una compañía energética diversificada, capaz de competir en otros frentes más allá del petróleo y el gas. Como parte de esta reconversión, la empresa ha comenzado a explorar proyectos en hidrógeno verde, litio y geotermia, alineándose con la estrategia energética del nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum.
La participación de la CFE será clave en la implementación de estas plantas, ya que su experiencia en generación eléctrica complementa la infraestructura de Pemex. Con estas tres nuevas plantas, ambas empresas buscan fortalecer el papel del Estado en el control de la generación y el despacho eléctrico, en línea con las reformas constitucionales recientes que otorgan prioridad a los activos públicos.
Las plantas en Tula, Salina Cruz y La Cangrejera tendrán diseños modulares y adaptados a las necesidades energéticas de cada complejo industrial. Se espera que los procesos de licitación y construcción inicien durante el primer semestre de 2026, y las plantas estén en operación antes de concluir la década.
Este anuncio llega en un contexto donde Pemex enfrenta una presión financiera significativa —con una deuda superior a los 100 mil millones de dólares— pero también con nuevas oportunidades de reconversión y eficiencia, especialmente ante las nuevas disposiciones fiscales, la reestructuración regulatoria del sector y las políticas industriales del nearshoring.
La transición hacia una empresa energética también incluye la exploración de sinergias con el sector privado mediante contratos mixtos, así como un mayor enfoque en la eficiencia operativa y la sustentabilidad ambiental.





