Expertos advierten que México enfrenta presión arancelaria y posible rediseño del T-MEC con elementos bilaterales, impulsado por EE.UU. ante cambios internos y presencia china.
Especialistas en comercio exterior de la firma Santamarina y Steta señalaron la encrucijada que tiene México frente a sí, en medio de una presión arancelaria estadounidense y la próxima revisión del Tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, T-MEC.
Explicaron que el T-MEC ampara el 64% del comercio exterior total de México sumando todas las importaciones y exportaciones del país, que se desglosa en el 88% de todas nuestras exportaciones y el 42% de todas nuestras importaciones.“Más que una revisión, no nos sorprendería una operación mayor que puede terminar en una especie de Frankenstein con unas partes bilaterales y otras trilaterales entre las tres naciones”, explicó Alejandro Luna, socio de la firma, a cargo del área de comercio exterior. Anticipó que se hará una reestructura a fondo sobre barreras no arancelarias que está estableciendo México bajo la concepción de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), entre las que ya se enlistan la Reforma Judicial mexicana, el establecimiento de agentes preponderantes en materia de energía y telecomunicaciones, además de la desintegración de organismos autónomos. Estas barreras impactan a la libre competencia y la libre concurrencia, así como la certidumbre jurídica, que constituyen el espíritu del T-MEC.
Adicionalmente, se podrá esperar un replanteamiento de reglas de origen que van más allá de los productos y que se podrían ampliar hacia el origen de los capitales y la tecnología, bajo la clara intención estadounidense de detener la presencia de China en el mercado norteamericano. “Los chinos han incrementado su participación a través de inversiones en empresas mexicanas y en otros países asiáticos como Vietnam e Indonesia”, señaló Michel Zelaya, Experto de la firma en comercio exterior.
Los especialistas pronosticaron que la presión arancelaria puede incluso extenderse hasta la revisión misma del Tratado, como herramientas de negociación de la administración Trump, bajo la bandera de “si quieres tratado, tienes que garantizar las condiciones de libre competencia y piso parejo para las inversiones estadounidenses, antes de sentarnos a revisar” concluyeron.





