Este recinto cuenta con una capacidad estática de 1,938 unidades y forma parte del proyecto estratégico de Hyundai Glovis para establecer un Centro de Distribución Vehicular
Hyundai Glovis ha puesto en marcha las operaciones de su Recinto Fiscalizado Autorizado (RFA) en el Puerto Lázaro Cárdenas, un espacio aprobado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para recibir, almacenar y custodiar mercancías bajo control aduanero.
Hay que tomar en cuenta que este recinto, identificado como CR 318, se encuentra dentro del área portuaria, lo que facilita la eficiencia logística y el cumplimiento regulatorio.
Con una capacidad estática de 1,938 unidades, el RFA forma parte del plan estratégico de Hyundai Glovis para establecer un Centro de Distribución Vehicular en México.
Cabe destacar que desde estas instalaciones, la empresa llevará a cabo actividades clave como almacenamiento, desaduanamiento y distribución de vehículos nuevos en todo el territorio nacional.
La primera operación se realizó el pasado 14 de octubre de 2025, con el arribo del buque LAPIS ARROW a la Terminal de Usos Múltiples II, operada por LC Logistics. En esta jornada, se descargaron 549 unidades KIA Sportage, iniciando maniobras a las 07:30 horas, conforme al itinerario previsto.
Como parte del proceso operativo, se llevó a cabo una transferencia entre Recintos Fiscalizados, siendo el recinto emisor la ASIPONA (CR 31) y el receptor Hyundai Glovis (CR 318). Esta operación contó con el apoyo logístico de Mexmarine, encargada del traslado entre recintos.
Esta primera descarga marca un hito importante para Hyundai Glovis y para el puerto de Lázaro Cárdenas, consolidándolo como un nodo logístico clave para la industria automotriz y reforzando su capacidad para atender proyectos de alto volumen y proyección internacional.
Algo que es importante informar es que esta acción representa una ventaja estratégica en materia fiscal, ya que al operar bajo este esquema, la empresa puede diferir el pago de aranceles e impuestos de importación hasta el momento en que los vehículos sean nacionalizados, lo que mejora el flujo de caja y permite una mayor flexibilidad operativa. Este beneficio refuerza la competitividad del puerto como plataforma para el comercio automotriz y consolida el papel del RFA como herramienta clave en la gestión eficiente de la cadena de suministro.








