La “soberanía energética” frena grandes proyectos de energía eólica y solar en México. La priorización de CFE amenaza el nearshoring verde y la competitividad exportadora.
Mientras el mundo acelera su paso hacia la descarbonización, México parece avanzar a dos velocidades. En el corazón de la polémica se encuentra la interpretación de la “Soberanía Energética” promovida por la actual administración, un concepto que, en la práctica, ha priorizado el despacho de electricidad generada por la CFE (proveniente de fuentes convencionales, gas natural y las propias hidroeléctricas) sobre la energía limpia y barata producida por los grandes parques solares y eólicos privados. Este fenómeno, al que los desarrolladores privados llaman la “tiranía del despacho”, está ahogando el crecimiento de las renovables y poniendo en riesgo los compromisos climáticos del país.
El debate no es menor. México posee un potencial solar y eólico de clase mundial, especialmente en regiones como el Istmo de Tehuantepec (eólica) y los estados del norte (solar). La energía limpia generada por estos parques es, en términos de costo marginal, significativamente más económica que la generada por plantas de gas o combustóleo. Sin embargo, debido a las regulaciones de la SENER y el CENACE que dan prioridad a la energía de las plantas de CFE, la infraestructura privada de energía renovable se ve obligada a operar muy por debajo de su capacidad instalada, resultando en pérdidas millonarias para los inversionistas y un costo más alto para el consumidor final.
El argumento oficial de la CFE y el CENACE es que la energía solar y eólica son “intermitentes” y, por lo tanto, representan un riesgo para la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Bajo esta premisa, se justifica el despacho prioritario de las plantas de carga base (como las de ciclo combinado o las hidroeléctricas), incluso si eso implica dejar fuera a la energía limpia más barata.
“Esta es una falacia técnica,” argumenta un alto ejecutivo de una de las principales desarrolladoras de energía eólica en México, que prefirió el anonimato. “La intermitencia se gestiona con tecnología: sistemas de almacenamiento BESS, modernización de la red y pronósticos de generación. El problema no es técnico, es regulatorio y político. Al priorizar el despacho de las plantas de CFE, se está subsidiando indirectamente la operación de plantas antiguas y contaminantes.”
La lentitud en la adopción de energías limpias tiene repercusiones más allá de las fronteras. El fenómeno del nearshoring está impulsado por grandes corporaciones globales (como Apple, Tesla, BMW) que han asumido compromisos corporativos de cero emisiones netas. Estas empresas no solo buscan mano de obra barata, sino también “energía verde” y un suministro 100% renovable para sus nuevas plantas.
Ante la falta de opciones para contratar energía PPA (Power Purchase Agreement) de fuentes limpias a largo plazo con desarrolladores privados, estas corporaciones están amenazando con migrar sus proyectos a países con marcos regulatorios más amigables con las renovables, como Colombia o Brasil, o se están viendo obligadas a depender de una CFE que aún genera una porción considerable de su electricidad con combustibles fósiles.
Adicionalmente, la Unión Europea y Estados Unidos están considerando implementar mecanismos de ajuste en frontera por carbono (CBAM), que esencialmente penalizarían las importaciones de productos fabricados con un alto contenido de energía no renovable. Si México no acelera su transición, los productos mexicanos podrían enfrentar aranceles en mercados clave, impactando directamente la competitividad de su industria exportadora. La “soberanía energética” podría traducirse, paradójicamente, en aislamiento económico y energético.
El futuro de la matriz energética mexicana pende de un hilo regulatorio. La sociedad y la industria exigen una transición, pero las decisiones de despacho siguen apuntando en sentido contrario, perpetuando un modelo centralizado que es costoso y cada vez más insostenible en un mundo que clama por acción climática inmediata.





