En Parral, 10% de gasolineras importa combustible de EE.UU. por insuficiencia de Pemex; fallas de diésel y gasolina exhiben rezagos logísticos y de almacenamiento nacionales.
La reciente falta de diésel en Jalisco y los problemas de abasto de gasolina en el centro del país expusieron de nuevo la vulnerabilidad logística de México. En ese contexto, en Parral, Chihuahua, 10% de las gasolineras ya comercializa combustible importado de Estados Unidos ante la incapacidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) para abastecer al 100% de las estaciones de servicio locales, informó Juan de Dios Loya, presidente de la Unión de Gasolineros de la región.
Hoy, 90% de las estaciones vende producto Pemex, pero cuando la paraestatal enfrenta retrasos o limitaciones en la cadena de distribución, algunos concesionarios recurre a importadores estadounidenses para garantizar continuidad operativa y evitar cierres o racionamientos. El antecedente inmediato remite a la reforma energética del sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando cerca del 30% de los gasolineros en Parral optó por importar. Con la llegada de la actual administración, el cambio en reglas de operación hizo que la mayoría regresara a comprar a Pemex.
Aun así, Valero conserva presencia y abastece a ciertas estaciones cuando Pemex presenta dificultades. De acuerdo con Loya, la compañía es vista como proveedor confiable: entrega combustible directo desde refinerías en EE.UU. y sin mezclas que degraden la calidad. Esta precisión no es menor; parte del mercado de importación perdió credibilidad en años recientes por prácticas de mezcla con productos de menor calidad para abaratar costos, lo que dañó vehículos y alimentó la desconfianza del consumidor.
El dirigente subraya un cuello de botella estructural: la falta de infraestructura nacional de almacenamiento. Aunque la normatividad exige al menos cinco días de inventarios, instalar tanques es una inversión multimillonaria; por ello, muchos importadores dependen de la infraestructura de Pemex, que opera al límite en varias plazas. De hecho, estaciones “bandera blanca” (sin imagen Pemex) venden producto de Pemex en condiciones normales y solo acuden a proveedores externos cuando hay insuficiencia temporal para no afectar el servicio.
La lectura de fondo es clara: Pemex domina el mercado en Parral con más de 90%, pero no alcanza a cubrir toda la demanda. Esa brecha es atendida por importadores estadounidenses, un equilibrio que —según Loya— “estabiliza” el mercado, pero evidencia rezagos logísticos y de almacenamiento a nivel nacional. Con los episodios recientes en Jalisco y el centro del país, el caso Parral se convierte en un termómetro de la resiliencia del sistema: mientras no se robustezcan inventarios, transporte y despachos, el abasto dependerá de parches tácticos y proveedores alternos para evitar interrupciones.








