Digitalización, empleos de calidad, proveeduría local e igualdad de oportunidades son los ejes estratégicos que impulsa Ana Vigil Osorio desde la AMDM para fortalecer el desarrollo industrial de México.
En un contexto de transformación tecnológica acelerada y retos económicos globales, la maquinaria se convierte en el pilar silencioso de la industria. “Sin maquinaria no hay transformación, y sin transformación no hay industria”, afirma contundente Ana Vigil Osorio, presidenta ejecutiva de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Maquinaria (AMDM), durante una conversación centrada en los esfuerzos que impulsa desde la organización para modernizar al sector y fortalecer su impacto en el desarrollo económico de México.
Con más de 150 empresas asociadas, la AMDM representa a tres sectores clave: construcción, manejo de materiales y metalmecánica. Desde esta posición estratégica, Vigil Osorio ha trazado una ruta clara con tres ejes prioritarios: promover la adopción de tecnología de punta, fortalecer el vínculo con el talento técnico y generar condiciones para el crecimiento competitivo de las cadenas de proveeduría local.
Uno de los principales instrumentos de acción de la AMDM son sus exposiciones y encuentros de negocios. Eventos como Tecma y Expomag, así como la Cumbre de Innovación Industrial y Manufactura Avanzada (CIMA) y el Encuentro de Negocios con la Industria Militar (ENIN), fungen como vitrinas tecnológicas y nodos de articulación entre fabricantes, distribuidores, compradores y centros de conocimiento. En ellos, la industria mexicana accede directamente a la digitalización, la automatización y la manufactura 4.0, con el objetivo de hacer más eficientes y competitivas las plantas productivas del país.
“Queremos llevar al usuario final lo más avanzado en tecnología industrial de todo el mundo, para que puedan profesionalizar sus operaciones y lograr autonomía productiva como país”, explica Vigil. De cara a un entorno global cada vez más exigente y al auge del nearshoring, contar con maquinaria moderna, procesos automatizados y personal técnico capacitado no es un lujo: es una necesidad.
En ese sentido, el segundo eje de trabajo de la AMDM cobra especial relevancia: la vinculación con la academia y los centros de innovación. Un ejemplo claro es el reciente convenio firmado con el Conalep a nivel nacional. “Buscamos profesionalizar a los técnicos, a los jóvenes que vienen con todo el entusiasmo, pero que necesitan formación alineada a las necesidades reales de la industria”, comenta Ana.
Este enfoque va más allá de la educación dual. Implica que los empresarios participen activamente en la definición de los planes de estudio, con el fin de cerrar la brecha entre el conocimiento académico y la realidad del entorno industrial. “Nos tocó estudiar muchas veces cosas que después no aplicaban en el mundo laboral. Hoy queremos revertir eso y preparar talento técnico que esté listo para los retos de la manufactura avanzada”, señala.
El tercer pilar estratégico de la asociación es la colaboración con cámaras empresariales y los tres niveles de gobierno para impulsar políticas públicas y normas que fomenten un ecosistema industrial más competitivo. “Participamos activamente en el desarrollo de normativas que mejoren los procesos en el uso de maquinaria. También buscamos que se privilegie la proveeduría local en los grandes proyectos industriales del país”, explica Vigil Osorio.
La creación de la Federación Iberoamericana de la Manufactura Avanzada, integrada por asociaciones homólogas en España, Portugal, Brasil, Colombia, Argentina y México, es otra muestra del esfuerzo por fortalecer el intercambio de conocimiento, experiencias y tecnología entre regiones. Esta alianza internacional permitirá traer a México programas de capacitación técnica de alto nivel y fomentar la innovación en las empresas.
Sobre el impacto económico, Ana Vigil destaca la importancia de generar empleos de calidad y talento especializado. “No podemos permitirnos tener gente no capacitada. Entre más capacitada esté la fuerza laboral, más productiva y competitiva será nuestra industria”, afirma. Además, resalta que la capacitación técnica no solo eleva los salarios, sino que también fortalece el valor agregado de los productos hechos en México.
En cuanto a los retos del 2025, Vigil reconoce que el inicio del año ha sido complejo, marcado por el cambio de gobierno en México, las elecciones en Estados Unidos y la incertidumbre en torno al comercio internacional. Sin embargo, observa señales claras de recuperación y maduración empresarial. “Muchos empresarios están diversificando sus clientes y proveedores. Ya no podemos poner todos los huevos en una sola canasta. Hay que abrir nuevos mercados y aprovechar el momento que vive Latinoamérica”.
Finalmente, en un sector tradicionalmente dominado por hombres, Ana Vigil ha asumido el liderazgo con un enfoque incluyente. “No se trata de tener más mujeres por tenerlas, sino de generar igualdad de oportunidades. En mi equipo ya hay más mujeres que hombres, y cada vez veo más espacios abiertos al talento sin importar el género”, afirma. Su compromiso es claro: impulsar una industria donde el talento y la capacidad sean el único criterio de inclusión.
La AMDM avanza con paso firme en la transformación del sector maquinaria. Lo hace impulsando tecnología, formando talento, fortaleciendo la cadena productiva nacional y promoviendo valores de igualdad y responsabilidad social. Porque, como bien lo dice Ana Vigil: “Sin maquinaria no hay transformación. Y sin transformación, no hay industria”





