Pemex necesita frenar el declive de campos maduros y aumentar la producción de nuevos desarrollos para alcanzar su meta de 1.762 millones de barriles diarios.
Para que Petróleos Mexicanos (Pemex) logre su meta de producción de 1.762 millones de barriles diarios, es indispensable frenar el declive en campos maduros y potenciar el crecimiento de los nuevos desarrollos, advierte Arnulfo Rodríguez Hernández, economista principal de BBVA Research.
En un reciente informe, Rodríguez Hernández señaló que la reversión en la caída de la producción petrolera requiere un mayor peso de los nuevos campos, ya que el declive natural de los campos maduros continuará en los próximos años. Esta observación surge tras analizar el comportamiento de la producción de hidrocarburos líquidos durante el segundo trimestre de 2025, donde Pemex registró una caída anual de 153 mil barriles diarios, lo que representa un decremento del 8.6% en comparación con el mismo periodo de 2024.
La baja se atribuye principalmente a una reducción en la producción de petróleo pesado y ligero, mientras que la producción de petróleo superligero y condensados tuvo una ligera incidencia positiva.
Pese a ello, el segundo trimestre de 2025 marcó un punto de inflexión para la petrolera. La producción promedio de hidrocarburos líquidos fue de 1.631 millones de barriles diarios, un leve repunte frente a los 1.615 millones registrados en el trimestre previo. Este crecimiento puso fin a siete trimestres consecutivos de caídas en la producción.
Según el informe, los nuevos desarrollos aportaron 531 mil barriles diarios en promedio durante el segundo trimestre, frente a los 518 mil del trimestre anterior. Este avance, sumado a un repunte modesto en algunos campos maduros, explica el incremento global de la producción.
Además, la empresa logró un aumento neto de 15.8 mil barriles diarios en su producción de hidrocarburos líquidos respecto al primer trimestre del año, destacando un incremento de 22.8 mil barriles diarios en petróleo superligero y condensados.
La recuperación en la producción se presenta como una señal alentadora, pero también subraya la urgencia de que Pemex acelere sus inversiones en exploración y desarrollo de nuevos campos, y optimice la gestión de los activos existentes para cumplir sus metas de producción sin comprometer su sostenibilidad operativa y financiera.





