El Gobierno mexicano alista un plan urgente para refinanciar la deuda de Pemex, que supera los 120 mil millones de dólares, incluyendo adeudos con proveedores.
El Gobierno federal prepara un plan emergente para rescatar financieramente a Petróleos Mexicanos (Pemex), cuya deuda total, entre pasivos financieros y adeudos con proveedores, supera los 120,000 millones de dólares. Pemex, la petrolera más endeudada del mundo, enfrenta pagos inmediatos por 6,400 millones de dólares en 2025, y compromisos que ascienden a 47,100 millones al cierre del sexenio.
El plan contempla esquemas de factoraje con respaldo gubernamental, mediante los cuales bancos internacionales como el Banco Mundial y Deutsche Bank comprarían deuda de Pemex con descuentos, para destinar los recursos principalmente al pago de proveedores. Esta estrategia es liderada por Luz Elena González, secretaria de Energía; Edgar Amador, secretario de Hacienda; y Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que su administración trabaja en una “transformación profunda” de Pemex con visión a 2040, que incluye reestructuración operativa, reducción de nómina, consolidación fiscal y contratos de servicios y mixtos. Pese a estas acciones, la empresa estatal reportó pérdidas por más de 43 mil millones de pesos (unos 2,300 millones de dólares) en el primer trimestre de 2025.
El retraso en pagos a empresas de servicios ha provocado crisis en los estados petroleros. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac) advirtió que si no se regularizan los pagos, el sector enfrentará parálisis total.
El sueño de soberanía energética sigue sin concretarse. A pesar de más de un billón de pesos en transferencias federales durante los últimos sexenios, Pemex ha pasado de extraer más de tres millones de barriles diarios a depender de recursos públicos para operar. La petrolera enfrenta el mayor desafío de su historia reciente.









