La deuda de Pemex con proveedores supera los 430 mil millones de pesos, generando una crisis operativa en contratistas por falta de pagos y embargos fiscales.
La deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) con sus proveedores y contratistas continúa creciendo y alcanzó los 430 mil 540 millones de pesos al cierre del segundo trimestre de 2025, lo que representa un incremento del 6.4% frente al trimestre anterior y un aumento del 18.8% en comparación anual, según su reporte financiero entregado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
A pesar de que en el primer semestre del año Pemex pagó 230 mil 067 millones de pesos a sus contratistas, solo una tercera parte de esos pagos se realizaron entre abril y junio. Juan Carlos Carpio, director corporativo de finanzas de la empresa, señaló en una conferencia con inversionistas que están explorando nuevos mecanismos financieros y operativos para cumplir con sus obligaciones y mejorar la operación.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró en junio que ya se había cubierto una tercera parte de la deuda registrada al primer trimestre de 2024, y aunque todavía faltaban pagos, aseguró que la producción petrolera no estaba en riesgo. No obstante, la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (AMESPAC) emitió una alerta crítica, asegurando que la falta de pago está provocando una crisis sin precedentes para el sector de servicios, al punto de comprometer su continuidad operativa a partir de julio.
El presidente de AMESPAC, Rafael Espino de la Peña, advirtió que la falta de liquidez ha obligado a muchas empresas a reducir o detener sus operaciones, ya que su flujo de caja está comprometido.
La situación se volvió aún más grave a finales de junio cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) embargó las cuentas de más de 50 empresas prestadoras de servicios en Campeche, al no contar con recursos para cumplir con sus obligaciones fiscales, derivado principalmente de la falta de pago por parte de Pemex.
Esta crisis pone en entredicho la capacidad de Pemex para sostener su cadena de suministro y representa una amenaza directa para miles de empleos y la viabilidad de la industria nacional de servicios petroleros.








