Los cambios impulsados por Sheinbaum fortalecieron a Pemex y CFE y cambiaron las reglas para la inversión privada y reconfiguraron el mapa energético de México.
México entró en una nueva etapa de su política energética. En menos de dos años, el gobierno de Claudia Sheinbaum modificó la Constitución, promulgó nuevas leyes y reglamentó buena parte del nuevo modelo que abre la puerta a la iniciativa privada, pero que mantiene la rectoría del Estado en donde Pemex y CFE tienen un papel central.
De acuerdo con la secretaria de Energía, Luz Elena González, los cambios impulsados por la actual administración han puesto las reglas claras para invertir en la producción de electricidad, petróleo, biocombustibles, gas y geotermia.
El cambio de modelo en Pemex
En hidrocarburos, la reforma transformó a Pemex en empresa pública del Estado, además de que la nueva legislación también mantiene espacios para participación privada mediante diferentes mecanismos y contratos.
Ramsés Pech, analista y asesor de la industria energética, advierte que uno de los desafíos será conseguir que los esquemas de participación privada resulten suficientemente atractivos para movilizar capital hacia exploración, producción e infraestructura.
No obstante, destaca que el hecho de que la producción se tope en 1.8 millones de barriles y la mayoría de la producción se vaya a las refinerías resulta inconveniente.
“El sector de los hidrocarburos solo va a estar ligado a la comercialización, distribución de gasolina y diésel por el volumen que apenas entra y sobre todo a ver si hay una mayor apertura a empresas. Van a hacer las inversiones en infraestructura, de almacenamiento, de plan de distribución o en la propia logística”, precisa el especialista.
Pech también destaca que en el sector se está dando un mayor seguimiento a la trazabilidad, lo cual asegura que es positivo.
CFE recupera la prevalencia
La nueva Ley del Sector Eléctrico cambió el equilibrio entre generación pública y privada. El marco vigente establece la prevalencia del Estado, con una participación mínima de 54% en la electricidad inyectada a la red, mientras los particulares pueden participar hasta con 46%.
Esto no implica la desaparición de la inversión privada. Los particulares pueden continuar desarrollando proyectos, pero bajo una planeación energética vinculante encabezada por la Secretaría de Energía.
El propio Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) contempla proyectos desarrollados por particulares, por el Estado y mediante esquemas mixtos.
Esto ha sido muy bien visto por las empresas, para Katya Samohano, responsable de las operaciones de Cox en México y ex directora de Iberdrola, estos cambios apuntalan a México como un destino confiable para las inversiones.
“México y el sector eléctrico parece ser un destino estable que genera confianza en esta competencia que hay por los capitales internacionales que buscan estabilidad y buscan retornos altos”, comenta Samohano.
El gran desafío está en las redes
Pech advierte que uno de los principales desafíos será contar con suficiente infraestructura para transportar la nueva electricidad.
“Puedes tener muchas plantas de generación eléctrica con paneles solares […] pero no hay líneas de transmisión. Entonces, ¿de qué te sirve hacer la inversión?”, cuestiona Pech.
El diagnóstico coincide con la prioridad que la propia CFE ha colocado sobre la expansión de las redes, pues su plan contempla 8,500 millones de dólares para modernizar y expandir la Red Nacional de Transmisión hacia 2030.
Cambios en la arquitectura regulatoria
La reforma constitucional en materia de simplificación orgánica extinguió a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Parte de sus funciones pasó a la Secretaría de Energía y a la nueva Comisión Nacional de Energía (CNE). La CNE es un órgano administrativo desconcentrado, sectorizado a SENER, con independencia técnica, operativa, de gestión y decisión, encargado de regular, supervisar y sancionar actividades del sector dentro del nuevo esquema de planeación.
El resultado de las modificaciones ejecutadas en dos años es un modelo energético sustancialmente diferente al construido a partir de la reforma de 2013: Pemex y CFE recuperan centralidad y el Estado fortalece su capacidad de planeación, mientras la inversión privada permanece como parte del sistema, pero bajo nuevas condiciones.










