El ex presidente de Toyota Motor de México advierte que la incertidumbre comercial puede frenar inversiones en Norteamérica mientras China avanza.
La industria automotriz mexicana llega a la revisión del T-MEC después de años marcados por cambios regulatorios, tensiones comerciales y una competencia internacional cada vez mayor. Para Luis Lozano, ex presidente de Toyota Motor de México, el desafío va mucho más allá de negociar aranceles: México y Norteamérica necesitan definir cómo competirán frente al avance de China.
En entrevista para Diálogos Empresariales, Lozano sostuvo que la incertidumbre en torno a las condiciones comerciales ha afectado las decisiones de inversión en la región.
Desde su perspectiva, la discusión sobre las reglas de origen debe incorporar una visión más amplia sobre la competitividad de América del Norte.
China cambia el tablero automotriz
Uno de los principales cambios respecto de la negociación original del T-MEC es el crecimiento de la industria automotriz china.
Lozano recordó que las reglas de origen del sector automotor se hicieron más estrictas con el acuerdo que sustituyó al TLCAN. Sin embargo, afirmó que el escenario internacional es hoy distinto por el peso adquirido por los fabricantes chinos.
“A mí lo que me preocupa es que dentro de esta visión norteamericana no se esté tomando en cuenta cómo vamos a competir con China”, señaló durante la conversación.
El especialista considera que fortalecer una cadena de valor norteamericana puede generar empleos y reducir dependencias externas. No obstante, también advierte sobre las dificultades de separar completamente las cadenas productivas de China.
Como ejemplo mencionó los minerales críticos, indispensables para diferentes industrias tecnológicas y cuya cadena de suministro mantiene una fuerte presencia china.
México y China: socios, pero también competidores
Para Lozano, México debe mantener como prioridad su relación con Estados Unidos por razones geográficas y económicas. Al mismo tiempo, considera necesario entender que China representa un actor central de la economía mundial.
El punto clave, explicó, es que México y China compiten en diferentes segmentos manufactureros.
“China y México son economías competencia”, sostuvo.
De ahí que un eventual entendimiento comercial entre Washington y Beijing también deba observarse desde México por sus posibles repercusiones sobre la manufactura nacional.
La oportunidad que México todavía puede aprovechar
Lozano considera que México no ha aprovechado completamente las ventajas de compartir frontera con uno de los mayores mercados del mundo.
Además de fortalecer su integración con Estados Unidos, planteó la necesidad de diversificar las relaciones comerciales mexicanas y aprovechar mejor los tratados existentes con otras regiones.
También destacó la necesidad de construir una estrategia industrial que incorpore sectores como robótica, inteligencia artificial y semiconductores.
“Tenemos que trabajar hacia ser una Norteamérica más competitiva”, afirmó.
Energía y seguridad, en la ecuación de la inversión
Durante la entrevista, Lozano identificó la disponibilidad de energía, la seguridad en carreteras y la certeza jurídica como elementos que inciden en las decisiones empresariales.
En su análisis, México tiene condiciones para beneficiarse de las transformaciones industriales de Norteamérica, pero necesita generar un entorno que permita convertir esa posición geográfica en inversión.











