Es importante detectar variaciones de voltaje antes de que detengan la producción de una planta.
Durante 2026, los reportes sobre el suministro eléctrico en México han combinado diversos disturbios: fallas en transformadores, bajo voltaje, sobrecargas, sobretensión, fenómenos meteorológicos y vandalismo. Ante este panorama, Eaton, empresa global de gestión inteligente de energía, urgió al sector industrial a conocer algunas señales de alerta que indican que una planta podría sufrir un paro inesperado.
En agosto pasado, el sureste del país sufrió daños en dos líneas de transmisión de 400 kV que provocaron apagones en Chiapas, Quintana Roo, Yucatán y Campeche. Aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) reportó que el servicio quedó restablecido al 100% después de varias horas, el episodio volvió a poner en la conversación pública la confiabilidad de la red eléctrica.
Aunado a lo anterior, las cifras relacionadas con las variaciones de voltaje merecen la misma atención. Tan solo en Querétaro, la industria ya documentó 165 eventos de interrupciones y variaciones de voltaje en lo que va de 2026, con afectaciones directas a procesos productivos en los sectores automotriz, aeroespacial, data centers, logística y manufactura avanzada.
Mala calidad de energía eléctrica es difícil de detectar
Un apagón es fácil de detectar; la mala calidad de energía no. Variaciones de voltaje, desbalance de fases o microinterrupciones muestran, en apariencia, que el suministro eléctrico funciona con normalidad.
“Una PyME puede estar operando con normalidad, sin cortes en el suministro eléctrico, con las máquinas encendidas, pero en algún momento un variador de frecuencia marca una alarma, una máquina comienza a comportarse de manera inusual o se detiene. La electricidad sigue ahí y, sin embargo, el proceso se interrumpe. En estos casos el problema puede estar en la calidad de la energía que se recibe”, explicó Norman Beltrán, Gerente de Proyectos de Tripp Lite series Eaton.
Las variaciones de voltaje, el desbalance entre fases y otras perturbaciones eléctricas pueden alterar el funcionamiento de maquinaria y sistemas de control, incluso cuando no ocurre un apagón.
Documentos oficiales de CFE señalan que las variaciones de voltaje pueden afectar maquinaria y equipos. El propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mide esta diferencia en su Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), que evalúa por separado si el servicio eléctrico es continuo (sin apagones frecuentes) y si es estable (que no presenta variaciones de voltaje). En la edición 2025, Campeche y Yucatán tuvieron el nivel de disponibilidad más bajo, con 77.2% y 77.9 por ciento.
Reconocer estas situaciones marca la diferencia para identificar a tiempo cuando hay un problema en las máquinas que comienzan a fallar. Los equipos que directamente pueden verse afectados por una alimentación eléctrica inestable son los que sostienen la operación diaria de un taller o una planta: tornos y fresadoras, soldadoras, compresores, motores industriales, variadores de frecuencia y equipos de automatización, entre otros.
Cuando la energía que alimenta a estos sistemas se desvía de sus parámetros normales, las consecuencias pueden ir desde un paro inesperado de producción hasta piezas defectuosas.
También implica reinicios de procesos, desperdicio de materia prima, generación de piezas fuera de especificación, mantenimiento no programado, una reducción en la vida útil de los componentes y retrasos en las entregas.

¿Qué señales de alerta debe analizar una PyME?
Alarmas recurrentes en variadores de frecuencia, reinicios inesperados de controles, motores que presentan sobrecalentamiento y fallas intermitentes son algunas situaciones que pueden justificar una revisión de las condiciones eléctricas de la instalación.
La calidad de la energía eléctrica puede evaluarse y monitorearse para identificar perturbaciones y entender si existe una relación entre los eventos eléctricos y las fallas que presenta la maquinaria. La protección eléctrica debe partir de las características de cada operación y combinar diagnóstico, monitoreo y soluciones de protección adecuadas para las cargas críticas.
Si la red eléctrica externa no siempre puede garantizar un suministro estable, las empresas pueden complementar la protección de sus instalaciones con soluciones diseñadas para detectar, corregir y mitigar estas perturbaciones antes de que lleguen a la maquinaria.
“Si dimensionamos el impacto antes mencionado de las variaciones de energía, la protección eléctrica podría comenzar a entenderse como una herramienta para gestionar riesgos, no únicamente como un requisito técnico. Cada sistema eléctrico está expuesto a condiciones que pueden comprometer su operación. Una estrategia adecuada de protección reduce la probabilidad de fallas mayores, porque permite medir y entender lo que ocurre para tomar decisiones enfocadas, proteger los activos críticos y fortalecer la continuidad del negocio”, puntualizó Beltrán.











