El robo de hidrocarburos escala: mini refinerías clandestinas revelan una compleja red para abastecer, procesar y colocar crudo robado.
Las mini refinerías clandestinas descubiertas en México muestran una nueva dimensión del huachicol, el procesamiento ilegal de crudo. Su operación no es aislada, sino que requiere una compleja cadena logística y de valor para abastecerse y transformar el hidrocarburo, advierte Miriam Gruinstein, especialista en energía, regulación e infraestructura, en entrevista con Industry & Energy Magazine.
De acuerdo con la especialista uno de los primeros eslabones es el abastecimiento de crudo necesario para mantenerlas en operación.
“Esto es lo que realmente preocupa: ¿cómo llega el crudo a estas refinerías? Obviamente se trata de crudo de Pemex”, cuestiona.
Estas pequeñas fabricas ilegales son instalaciones modulares y compactas diseñadas para procesar pequeñas cantidades de crudo y obtener productos como diésel, gasolina, nafta ligera, solventes, aceites tratados y combustóleo ligero.
A principios de 2026, Francisco J. Barnés de Castro, exsubsecretario de Hidrocarburos y de Política Energética y exdirector del Instituto Mexicano del Petróleo, analizó los balances de Pemex e identificó un faltante acumulado de 23.3 millones de barriles de crudo durante el primer semestre del año. Su análisis señala discrepancias entre el volumen de crudo que la empresa reporta producir y el que registra como enviado a refinerías o destinado a exportación.
Gruinstein pone el foco en las dificultades logísticas que supone sustraer crudo frente al robo de combustibles ya procesados.
“Robar gasolina y diésel es sustancialmente más fácil. El crudo lo tienes que obtener del pozo o del ducto que lo transporta”, enfatiza.
El iceberg del crimen en Pemex
El posible desvío de crudo de Pemex es solo una parte del problema alrededor de las mini refinerías. Para Gruinstein, también es necesario analizar las condiciones que permiten que estas instalaciones funcionen y determinar quién facilita sus operaciones en los territorios donde se encuentran.
“Después tienes que ver quién en los gobiernos estatales está permitiendo esto”, señala.
Gruinstein sostiene que otro elemento que hace posible este mercado ilícito es la existencia de una empresa que, desde su perspectiva, termina absorbiendo o trasladando parte de las pérdidas generadas por el desvío de hidrocarburos.
“Una empresa privada no estaría regalando su crudo a la delincuencia organizada, no permitiría esto porque sería un costo, porque es competencia. Una empresa privada no permitiría que se refinara y que se pusiera en una cadena de valor los productos a un mercado ilícito, porque sería una pérdida descomunal”, afirma.
La especialista agrega que, en el caso de Pemex, parte del impacto financiero termina trasladándose al Estado debido al respaldo que recibe la petrolera de las finanzas públicas.
“La empresa no asume la responsabilidad, aunque la tiene. Lo cual es muy lamentable”, sostiene.
Otros pagan los platos rotos
Los problemas financieros de Pemex no se limitan al balance de la petrolera. El respaldo del gobierno federal ha convertido a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en un actor central para atender sus necesidades financieras.
Por ello, cualquier pérdida relacionada con el robo de crudo y combustibles debe analizarse también en el contexto de los recursos públicos destinados a respaldar a la empresa.
Durante el primer semestre de 2026, la SHCP reportó una reducción de 164 mil millones de pesos en subsidios y apoyos financieros a Pemex. En ese mismo periodo, la petrolera registró pérdidas por 9 mil 180 millones de pesos.
La proliferación de mini refinerías clandestinas también genera riesgos operativos, ambientales y de seguridad porque funcionan fuera del marco regulatorio.
Las consecuencias potenciales alcanzan tanto a Pemex como a las comunidades cercanas a los sitios donde operan, debido a los riesgos asociados con el manejo, almacenamiento y procesamiento de sustancias inflamables.
Gruinstein advierte, además, que el fenómeno podría evolucionar hacia operaciones cada vez más sofisticadas. Sin embargo, considera que todavía existen importantes vacíos de información para determinar con precisión quiénes participan, cómo se financian estas instalaciones y qué redes permiten su funcionamiento.












