El empleo manufacturero cayó 1.5% anual en junio y acumula 40 meses en terreno negativo, pese al ligero repunte mensual.
El empleo manufacturero en México acumula 40 meses consecutivos de retrocesos anuales, una racha que evidencia el prolongado debilitamiento de uno de los sectores estratégicos para la economía mexicana.
De acuerdo con datos del Inegi, en junio, el personal ocupado en la industria manufacturera registró una caída de 1.5% frente al mismo mes de 2025. Aunque el resultado representa una mejora respecto al retroceso anual de 2.1% observado en mayo, no fue suficiente para sacar al indicador de terreno negativo.
La última ocasión en que el empleo manufacturero consiguió crecer a tasa anual fue febrero de 2023, cuando avanzó apenas 0.1%. Desde entonces, cada comparación contra el mismo mes del año anterior ha terminado en números negativos.
Un pequeño respiro mensual no rompe la tendencia
Junio sí dejó una señal positiva en el corto plazo. El número de trabajadores aumentó 0.1% respecto a mayo, con lo que puso fin a cuatro meses consecutivos de retrocesos mensuales. Sin embargo, la magnitud del avance muestra que la recuperación todavía es marginal.
De las 21 ramas manufactureras que sigue el Inegi, 10 aumentaron su personal frente al mes anterior. Los mayores avances correspondieron a fabricación de maquinaria y equipo y fabricación de prendas de vestir, ambas con un incremento mensual de 1.5%. Los productos derivados del petróleo y carbón y las actividades de impresión crecieron 0.7%, mientras el equipo de transporte avanzó 0.4%.
El índice desestacionalizado de personal ocupado se ubicó en 98 puntos, tomando 2018 como base de 100. El nivel resulta cercano a los 97.4 puntos observados en mayo de 2020, cuando el indicador tocó fondo en medio de las restricciones provocadas por la pandemia.
El empleo manufacturero ha perdido 6.2% desde su máximo
Desde el último máximo, registrado en diciembre de 2022, el empleo manufacturero acumula una contracción de 6.2%. A diferencia de una caída abrupta, la industria atraviesa un proceso prolongado de reducción de sus plantillas.
La racha actual incluso supera en duración a la registrada durante la crisis financiera de 2008-2009. En aquel periodo, el empleo manufacturero acumuló 19 meses de caídas y llegó a perder 14% desde su máximo anterior. Ahora, el descenso es menos profundo, pero se ha prolongado durante más tiempo.
Además, la debilidad actual no ocurre en medio de una recesión comparable con aquella crisis. Coincide, en cambio, con un periodo de menor inversión y de incertidumbre asociada con la política comercial estadounidense y cambios institucionales internos.
La inversión fija bruta se contrajo 6.7% durante 2025 y entre enero y mayo de 2026 registró una caída de 0.5%, de acuerdo con las cifras citadas en el análisis de los datos manufactureros.
2026 profundiza la pérdida de empleo
El balance acumulado tampoco muestra todavía un cambio de tendencia. Durante el primer semestre de 2026, el personal ocupado manufacturero cayó 2.3%, un resultado peor que la disminución de 1.4% observada durante el mismo periodo de 2025.
La primera mitad de 2024 había registrado una contracción de 1.8% y la de 2023, una disminución de 0.2%. Con ello, los primeros seis meses del año acumulan cuatro años consecutivos con retrocesos en el empleo manufacturero.
El deterioro es además generalizado. En el acumulado de 2026, 18 de las 21 actividades manufactureras monitoreadas presentan reducciones de personal. La mayor contracción se observa en fabricación de equipo de transporte, con 5.4%, seguida de productos textiles, con 4.5%; prendas de vestir, con 3.8%; plástico y hule, con 3.6%; y muebles, colchones y persianas, con 3.5%.
La industria de cómputo rompe la tendencia
En medio de las cifras negativas aparece una excepción: la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición, componentes y accesorios electrónicos.
El empleo en esta rama acumula un crecimiento de 3.4% durante 2026, contrario a lo ocurrido en la mayor parte de la manufactura.
El comportamiento coincide con el crecimiento de las exportaciones mexicanas de computadoras hacia Estados Unidos y con las inversiones en infraestructura tecnológica relacionadas con el procesamiento de datos y la inteligencia artificial.
El contraste muestra dos velocidades dentro de la manufactura mexicana: mientras las nuevas industrias vinculadas con tecnología consiguen aumentar sus plantillas, sectores tradicionales y actividades fundamentales como el equipo de transporte continúan reduciendo personal.
El incremento mensual de junio rompe cuatro meses de retrocesos y ofrece un pequeño respiro. Pero el dato que domina el panorama es otro: México lleva más de tres años sin registrar un crecimiento anual del empleo manufacturero.











