La baja en los precios de los combustibles y productos agropecuarios impulsó la desaceleración de la inflación durante julio.
La inflación en México continuó desacelerándose durante julio, impulsada principalmente por la caída en los precios de los combustibles y de diversos productos agropecuarios, lo que permitió que el índice general se ubicara en 3.12% anual, su nivel más bajo desde mayo de 2020.
De acuerdo con el análisis de Grupo Financiero BASE, la inflación mensual fue de apenas 0.03%, luego de dos meses consecutivos de contracción, mientras que el componente no subyacente volvió a registrar una disminución significativa.
Los combustibles, entre los principales factores
Uno de los elementos que más contribuyó a la desaceleración fue el comportamiento del componente de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, cuya inflación mensual fue de -0.01%.
En particular, los energéticos registraron una caída de 0.15% durante julio, marcando la tercera inflación negativa en los últimos cuatro meses y la primera para un mes de julio desde 2023.
A ello se sumó una desaceleración en las tarifas autorizadas por el gobierno, cuya inflación mensual fue de 0.21%, el nivel más bajo observado para un julio desde 2023.
También bajaron alimentos
La inflación no subyacente descendió 0.67% mensual, acumulando cuatro meses consecutivos de bajas.
Dentro de este componente sobresalió la disminución de 1.51% en los productos agropecuarios.
Las frutas y verduras registraron una caída de 3.11%, acumulando un descenso de 14.62% en los últimos tres meses.
Asimismo, los productos pecuarios retrocedieron 0.33%, su séptima disminución en los últimos ocho meses.
Los servicios siguen presionando
En contraste, la inflación subyacente —que refleja el comportamiento más estructural de los precios— se ubicó en 3.95% anual, desacelerándose por sexto mes consecutivo.
Sin embargo, los servicios continúan mostrando resistencia para converger hacia el objetivo de inflación del Banco de México.
Grupo Financiero BASE destacó que este componente acumula 56 meses consecutivos con una inflación superior al 4%, mientras que la inflación subyacente suma 119 meses por encima del objetivo permanente de 3%.
Riesgos permanecen
Aunque el desempeño de los energéticos ayudó a contener la inflación durante julio, el análisis advierte que persisten riesgos importantes.
Entre ellos destaca la posibilidad de un nuevo incremento en los precios internacionales del petróleo y los combustibles si se intensifica el conflicto en Medio Oriente, lo que volvería a presionar el componente no subyacente.
Por ello, Grupo Financiero BASE mantiene su expectativa de que la inflación cierre 2026 en 4.0%, todavía por encima del objetivo del Banco de México.










