Ante la caída de producción de petróleo crudo y gas, el fracking podría ser una herramienta para fortalecer la seguridad energética nacional.
La producción de petróleo crudo y gas de Pemex registra un decremento muy importante en las últimas décadas, por ello el fracking representa solo una solución parcial a este problema.
En lo que se refiere al crudo, registra una caída del 40% respecto al pico histórico registrado en 2004, posicionándose en mil 367 barriles diarios respecto a los 3 mil 383 producidos en el año de referencia. Mientras que la producción de gas registró un comportamiento similar: en la actualidad se producen 4 mil 596 millones de piés cúbicos diarios, mientras que en su pico durante 2009 se producían 7,031.
“Hoy con siete refinerías operando se está produciendo un tercio menos que en 2004, cuando funcionaban seis refinerías. Entonces, todavía en términos de volumen absoluto, todavía no se alcanza y apenas se está recuperando la capacidad instalada”, mencionó Fluvio Ruíz Alarcón, ex consejero de Pemex y académico del CIDE.
En cuanto a la demanda de gas natural hacia 2030 se proyecta que el sector industrial se perfilará con el mayor crecimiento porcentual debido a los polos de desarrollo y parques industriales. Actualmente el sector eléctrico es el principal consumidor de este gas.
Fracking: una pieza de un rompecabezas
En ese sentido, Fluvio Ruíz mencionó que el fracking es una técnica que ha sido usada desde hace décadas en distintas modalidades, sin embargo, actualmente el debate en torno a ella surge por dos principales factores: la alta sensibilidad social y ambiental que rodea a la actividad petrolera y la creciente dependencia de México del gas importado, principalmente de Estados Unidos, lo cual representa una vulnerabilidad energética.
En ese sentido, recalcó que esta tecnología ha cambiado con el paso de los años. Actualmente se ha reducido el consumo de agua, los químicos usados son menos agresivos y se han mejorado los diseños de pozos.
Enfatizó en que, pese a estas ventajas, el fracking no es la solución completa, sino una pieza de un rompecabezas para fortalecer la seguridad energética nacional, la cual debe completarse con mayor desarrollo de energías renovables, geotermia, mayor capacidad de almacenamiento y trabajar en la reducción de fugas d metano y de la quema de gas. Aunado a ello dijo que el uso del fracturamiento hidráulico incrementaría la producción de gas, pero México seguiría importando parte del gas natural, por lo que sería necesario limitar el crecimiento del consumo de gas.
Por ello, el especialista enfatizó en que si México apostara por utilizar el fracking de forma más amplia, Pemex requeriría una estructura organizacional específica, como una dirección especializada dedicada a los recursos no convencionales.








