El hidrógeno verde es esencial en la transición energética de México. Para potenciar su desarrollo es necesario generar marcos regulatorios que brinden las condiciones necesarias para hacerlo económicamente viable, así como adoptar tecnologías que hagan más eficiente su producción.
México ya cuenta con tres proyectos que producen hidrógeno verde. Dos de estas iniciativas pertenecen a Infra en sus plantas ubicadas en Querétaro y San Luis Potosí, donde cada desarrollo tuvo inversiones cercanas a los 100 millones de pesos.
Aunado a estos proyectos existen otros proyectos en diferentes etapas de desarrollo, los cuales están centrados en el aprovechamiento del hidrógeno verde y que buscan el desarrollo de plantas de producción o de estrategias que permitan la adopción de hidrógeno en diferentes industrias.
El hidrógeno verde es clave en el modelo de transición energética, sin embargo, es necesario generar marcos regulatorios que den facilidades para generar las condiciones necesarias para lograr una transición gradual económicamente viable hacia combustibles con menor huella de carbono.
Uno de los factores clave para lograrlo es adoptar tecnologías más eficientes para producir hidrógeno verde. Además de buscar proyectos relacionados con innovación, sostenibilidad y exportación de energías limpias.
Dada la relevancia en su participación hacia un sistema energético más limpio, el hidrógeno verde fue un tema central en la COP30 en lanzamiento de la iniciativa Belém 4X, respaldada por 23 países con el objetivo de cuadruplicar la producción y uso de combustibles sostenibles hacia 2035.
El Belém 4X da un enfoque hacia tecnologías que produzcan biohidrógeno y busca que sean consideradas dentro de las estrategias de descarbonización, especialmente en países con alto potencial agrícola y forestal, lo que permitiría abordar múltiples retos en la lucha contra el cambio climático.
De acuerdo con el Gobierno de México, se espera que, a partir de 2030, en diferentes países, principalmente en los desarrollados, como los europeos, la producción de hidrógeno renovable se incremente y que los avances tecnológicos, y particularmente las economías y el cambio en las políticas hagan posible una alta producción y una gran expansión de consumo de hidrógeno verde en diferentes sectores, principalmente en los tienen una cantidad considerable de emisiones de CO2, añadiendo usos al hidrógeno verde en sectores como la aviación o el transporte marítimo.











