Nissan evalúa adquirir parte de los activos de Marelli, mientras México podría fortalecer su papel en la cadena global de autopartes.
Nissan se encuentra en el centro de una negociación que podría redefinir parte de la cadena de suministro automotriz global y, al mismo tiempo, abrir una ventana de oportunidad para México.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg, la armadora japonesa analiza la posible adquisición de activos de Marelli Holdings Co., proveedor de autopartes que atraviesa un proceso de reorganización por quiebra.
En paralelo, Stellantis también mantiene conversaciones para adquirir el negocio de suspensiones de Marelli en Italia, Polonia, Brasil y México, mientras que Nissan evalúa los activos de cabina de las operaciones japonesas del proveedor.
Aunque todavía no existe un acuerdo definitivo, la negociación cobra relevancia para México por la fuerte presencia de Nissan en el país y por el peso que tiene la industria automotriz nacional dentro de la red de producción y exportación de vehículos en Norteamérica.
Nissan, pieza clave en la negociación
Marelli atraviesa un proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos, luego de enfrentar una caída en los pedidos de clientes como Nissan y Stellantis, además de los efectos de los aranceles y las disrupciones en la cadena de suministro provocadas por la pandemia.
En este contexto, Nissan participa en las conversaciones debido a su relación comercial con el proveedor y a que es uno de sus principales acreedores no garantizados, junto con Stellantis, según documentos judiciales.
La posible compra de activos forma parte de un esfuerzo más amplio para preservar a Marelli y evitar una mayor afectación en la cadena de suministro automotriz internacional.
La negociación tiene especial interés para el mercado mexicano porque Nissan mantiene una de sus operaciones más importantes fuera de Japón en territorio nacional, donde la marca tiene una fuerte presencia industrial y comercial.
Si la reestructuración de Marelli avanza con participación de sus principales clientes, México podría verse beneficiado por una mayor estabilidad en el suministro de componentes automotrices, especialmente en un momento en que la industria enfrenta presiones por la electrificación, el nearshoring y la competencia global.
Además, Marelli ya fabrica componentes en algunas instalaciones vinculadas con Stellantis en México, por lo que cualquier cambio en la estructura del proveedor podría tener efectos en la operación local de autopartes.
Marelli, un proveedor estratégico en crisis
Marelli nació en 2019 tras la fusión entre la italiana Magneti Marelli y la japonesa Calsonic Kansei, una operación impulsada por el fondo KKR por alrededor de 7 mil millones de dólares.
La compañía produce sistemas de suspensión, interiores, climatización, iluminación y electrónica automotriz para fabricantes como Nissan, Stellantis y BMW. Sin embargo, la caída en los pedidos durante los últimos años deterioró su situación financiera hasta llevarla a solicitar protección por quiebra hace un año.
Actualmente, el proveedor recibe financiamiento de emergencia de un grupo de acreedores senior encabezado por Strategic Value Partners, MBK Partners, Fortress Investment Group y Polus Capital Management, con el objetivo de salir del proceso de reorganización este mismo año.
El futuro de Marelli depende de sus clientes
Según Bloomberg, los compromisos de compra que asuman Nissan y Stellantis serán determinantes para la viabilidad del plan de reestructuración de Marelli.
Con más de 40 mil empleados en todo el mundo y presencia en mercados estratégicos, el proveedor necesita asegurar nuevos pedidos y mantener el respaldo de sus principales clientes para estabilizar su operación.
Para México, el desenlace de estas conversaciones podría ser más importante de lo que parece: si Nissan y Stellantis consolidan su participación en la reestructura, la industria automotriz nacional podría conservar una parte clave de su red de suministro y reforzar su papel dentro del mapa global de autopartes.








