La revisión del T-MEC en 2026 redefinirá el contenido regional y la manufactura automotriz, EU busca meter freno a manufactura china.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026 no será únicamente un ajuste técnico, sino una redefinición estratégica de Norteamérica frente al avance económico de Asia y particularmente de China.
Así lo advirtió Aztlan Equity Management, que identificó a las reglas de origen y al contenido regional como el principal punto de tensión dentro de la próxima renegociación comercial.
La firma señaló que Washington buscará endurecer los requisitos para garantizar que la manufactura regional —especialmente la automotriz— reduzca su dependencia de insumos asiáticos.
El Comité de Inversiones de Aztlan Equity destacó que el desafío para Norteamérica crece ante el avance de fabricantes chinos como BYD, que utilizan a países como México y Brasil como plataformas estratégicas para expandirse en el continente.
A ello se suma el flujo constante de componentes electrónicos provenientes de Asia, un tema que podría endurecer las exigencias de contenido regional dentro del tratado.
“La revisión de 2026 es el momento de definir si Norteamérica se consolida como el bloque económico más resiliente del mundo”, afirmó Alejandro H. Garza Salazar, director de inversiones y fundador de Aztlan Equity Management.
“El desafío es blindar nuestra manufactura, especialmente la automotriz, frente al avance de firmas extra-continentales que utilizan a la región como plataforma puente, sin comprometer la fluidez que el nearshoring exige”, agregó.
Washington pondrá bajo la lupa el contenido regional
Aztlan Equity anticipó que Estados Unidos buscará reforzar las reglas de origen para asegurar que una mayor proporción de autopartes, componentes y procesos productivos se realicen dentro de Norteamérica.
El objetivo sería limitar triangulaciones comerciales y reducir la dependencia manufacturera frente a China.
México se consolidó durante 2025 como el principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones récord superiores a 534 mil millones de dólares, equivalente a un crecimiento cercano al 7.6%.
Sin embargo, el déficit comercial estadounidense seguirá siendo uno de los principales puntos de presión política en Washington.
Además de las reglas de origen, Aztlan Equity identificó otros factores clave para la revisión del tratado:
- Seguridad de cadenas de suministro.
- Política arancelaria y paneles laborales.
- Disputas energéticas.
- Estándares salariales.
- Comercio digital e inteligencia artificial.
La firma consideró que la integración regional dejó de ser únicamente un tema económico y se convirtió en un asunto de supervivencia geopolítica frente a China.
En ese contexto, el fortalecimiento de cadenas regionales de suministro será prioritario para Washington.
Migración y seguridad serán “monedas de cambio”
Aztlan Equity también prevé que México llegará a la negociación con dos herramientas políticas externas al tratado: migración y cooperación en seguridad.
Según la firma, estos temas definirán en gran medida el margen de flexibilidad de Estados Unidos durante la revisión del T-MEC.
“En Aztlan Equity entendemos que la migración y la seguridad son herramientas de persuasión estratégica”, sostuvo Garza Salazar.
“Son los activos que permitirán a México negociar términos favorables para asegurar que el potencial histórico de la relocalización no se vea frenado por fricciones internas”, añadió.
La firma advirtió que el tratado también requiere modernizarse en áreas vinculadas al comercio digital, la ciberseguridad y la inteligencia artificial.
Para Aztlan Equity, estos temas serán fundamentales para garantizar una integración regional competitiva y protegida en los próximos años.
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