El aumento en los precios internacionales del petróleo no fue suficiente para evitar pérdidas en Pemex ni el deterioro de los ingresos petroleros del país.
El incremento en los precios internacionales del petróleo, impulsado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, no logró mejorar las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) ni evitar el deterioro de los ingresos petroleros del país.
Durante el primer trimestre del año, Pemex reportó una pérdida neta de 46 mil millones de pesos, mientras que los ingresos petroleros del sector público cayeron 9.4% anual, acumulando 216.2 mil millones de pesos, cifra además 28.9% menor a la programada.
El desempeño negativo estuvo relacionado con la presión persistente sobre la producción y exportación de crudo, factores que continúan limitando la capacidad de generación de ingresos tanto para Pemex como para el Gobierno Federal.
Aunque el precio del petróleo mostró un repunte internacional, el menor volumen de producción redujo el impacto positivo que normalmente tendría un entorno de crudo más caro.
Golpe a las finanzas públicas
La caída de los ingresos petroleros tuvo un efecto directo sobre las finanzas públicas. Los ingresos petroleros del Gobierno Federal registraron un desplome de 27.7% anual, reflejando una menor captación de recursos provenientes del sector energético.
En el caso de Pemex, los ingresos retrocedieron 1.6%, mostrando que el aumento en los precios internacionales no fue suficiente para compensar los problemas estructurales de la empresa.
Cuatro años consecutivos de retrocesos
Con este resultado, los ingresos petroleros acumulan cuatro años consecutivos de caídas en el periodo enero-marzo, evidenciando la fragilidad financiera del sector.
Analistas han advertido que la combinación de menor producción, caída en exportaciones y altos costos operativos sigue afectando la rentabilidad de Pemex y limitando su capacidad de contribuir a las finanzas públicas.
El deterioro del sector energético sucede a pesar de que los ingresos petroleros continúan siendo relevantes para el presupuesto federal. La persistencia de pérdidas en Pemex y la debilidad en producción plantean desafíos para la estabilidad financiera y para la estrategia energética del país en los próximos meses.







