Pemex redujo su deuda con proveedores en el primer trimestre de 2026, aunque el monto sigue siendo el segundo más alto de los últimos 16 años.
Al cierre del primer trimestre de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una deuda con proveedores y contratistas de 375.1 mil millones de pesos, lo que representa una disminución de 7.2% frente a los 404.4 mil millones de pesos registrados en el mismo periodo de 2025.
A pesar de la reducción y a los apoyos impulsados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el nivel de endeudamiento se mantiene como el segundo más alto de los últimos 16 años, lo que refleja las presiones financieras que enfrenta la empresa productiva del Estado.
Pagos con apoyo de financiamiento público
Durante el periodo, Pemex realizó pagos por 152 mil millones de pesos a proveedores y contratistas. De este monto, 95 mil millones provinieron de recursos propios, mientras que 57 mil millones adicionales se obtuvieron a través de un programa de financiamiento de inversión.
Este esquema fue coordinado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mediante el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), lo que permitió a la empresa cubrir parte de sus compromisos financieros.
Este vehículo financiero tiene una capacidad de hasta 250 mil millones de pesos y fue clave para acelerar los flujos en la cadena de suministro. Solo en el segundo semestre de 2025, a través de este mecanismo, se liquidaron 192 mil millones de pesos en adeudos y en el primero 57 mil millones, lo que da un total de 249 mil millones de pesos.
Presión sobre liquidez y cadena de suministro
Los pagos realizados buscan mantener la liquidez en la cadena de suministro, garantizar la continuidad operativa y sostener un perfil de pagos que la empresa considera viable en el corto plazo.
Sin embargo, el hecho de que Pemex haya recurrido a financiamiento público para cubrir parte de sus obligaciones evidencia las limitaciones en su flujo de efectivo y la dependencia de apoyos externos para cumplir con proveedores.
Deuda persistente pese a esfuerzos de pago
Aunque la reducción de la deuda puede interpretarse como un avance, el saldo actual sigue siendo elevado en términos históricos. Este nivel mantiene presión sobre las finanzas de la empresa y sobre las empresas proveedoras, que dependen de pagos oportunos para sostener sus operaciones.
Especialistas del sector han señalado que la deuda con proveedores se ha convertido en uno de los principales indicadores de la salud financiera de Pemex, debido a su impacto directo en la operación diaria.








