La actividad industrial en México acumuló una contracción de 0.69% en el primer bimestre de 2026, confirmando un segundo año consecutivo de debilidad, a pesar de un ligero repunte mensual en febrero.
La actividad industrial en México mantiene señales de debilidad al inicio de 2026. Aunque en febrero el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) registró un crecimiento de 0.40% mensual, este avance no fue suficiente para revertir la caída acumulada en el primer bimestre, que se ubicó en -0.69%.
Se trata del segundo año consecutivo con contracción en el arranque del año, lo que refuerza la tendencia de desaceleración en el sector productivo del país.
Manufactura, el principal foco de riesgo
El deterioro se explica principalmente por el desempeño de la industria manufacturera, que acumula nueve meses consecutivos de caídas a tasa anual y representa cerca del 66% de la actividad industrial y más del 20% del PIB.
En el primer bimestre, la manufactura registró una caída acumulada de -1.95%, una de las más pronunciadas en décadas si se compara con episodios como 1996, 2002 y 2009.
Entre los sectores más afectados destacan:
- Equipo eléctrico (-9.62%)
- Industria de la madera (-9.26%)
- Insumos textiles (-8.54%)
- Papel (-8.13%)
Además, sectores clave como el de equipo de transporte y equipo de cómputo también mostraron retrocesos, lo que enciende alertas sobre el desempeño exportador.
Señales mixtas en febrero
A pesar del balance negativo bimestral, febrero mostró un rebote mensual impulsado por minería (+0.57%), construcción (+0.30%) y manufactura (+0.71%).
Sin embargo, este repunte es parcial. Algunos subsectores manufactureros continuaron en terreno negativo, como la industria de la madera, impresión, cuero y equipo de cómputo. Este último resulta particularmente relevante, ya que ha sido uno de los motores de las exportaciones hacia Estados Unidos.
El estancamiento en este rubro podría estar vinculado a una alta utilización de la capacidad instalada, cercana al 100%, lo que limita el crecimiento sin nuevas inversiones.
Presiones externas e internas
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, destacó que el debilitamiento industrial responde a una combinación de factores. Por un lado, la imposición de aranceles sectoriales en Estados Unidos ha impactado industrias clave como la automotriz y la siderúrgica.
Por otro, persisten factores internos como la falta de inversión y el deterioro en la confianza empresarial, que limitan la expansión de la capacidad productiva.
Riesgos para la economía
De acuerdo con Siller, la caída bimestral de la actividad industrial es una señal negativa para el crecimiento económico de México, ya que este sector es uno de los principales motores del PIB.
Además, la debilidad en manufactura podría traducirse en un menor dinamismo de las exportaciones, especialmente hacia Estados Unidos, lo que aumentaría la vulnerabilidad de la economía ante choques externos.







