Más de 300 rescatistas trabajan en Sinaloa para localizar a cuatro mineros atrapados, enfrentando condiciones extremas, lodo acumulado y riesgos estructurales a 300 metros de profundidad.
Más de 300 rescatistas mantienen un operativo ininterrumpido en la mina Santa Fe, ubicada en la comunidad de Chele, municipio de El Rosario, Sinaloa, donde cuatro trabajadores permanecen atrapados desde el pasado miércoles tras un incidente que comprometió la estabilidad interna del yacimiento. La operación es coordinada por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), en conjunto con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), y se desarrolla bajo un esquema de mando unificado con participación de fuerzas federales, estatales y brigadas especializadas en rescate minero.
El despliegue incluye 42 unidades operativas y la incorporación de expertos técnicos, entre ellos personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y un escuadrón especializado proveniente de Chihuahua, lo que refleja la complejidad técnica del entorno. Las labores se concentran a una profundidad aproximada de 300 metros, donde las condiciones geológicas presentan un alto nivel de riesgo debido a la acumulación de material lodoso que ha ralentizado el avance de los equipos.
Las brigadas trabajan en jornadas de cuatro horas dentro de túneles afectados por el flujo de lodo y residuos mineros, bajo condiciones controladas de ventilación y temperaturas cercanas a los 25 grados Celsius. El objetivo operativo inmediato es habilitar un acceso seguro a través de rampas y galerías, con un recorrido estimado de hasta 1.5 kilómetros, aunque el punto donde se presume se encuentran los mineros está a una distancia cercana a los 2.5 kilómetros desde la entrada.
En paralelo, se implementa un plan de estabilización estructural que contempla la inyección de mezclas con cemento y, en una siguiente fase, el uso de resinas expansivas para reducir el riesgo de nuevos derrumbes. Estas acciones buscan garantizar la seguridad del personal de rescate y permitir un avance controlado en zonas inestables.
El monitoreo geológico es constante, con evaluaciones técnicas previas a cada intervención, así como la activación de protocolos de evacuación inmediata ante cualquier indicio de riesgo. De acuerdo con la empresa Industrial Minera Sinaloa, el incidente no se originó por un colapso estructural, sino por una falla natural en el piso de una presa que provocó la filtración de agua y el desplazamiento de lodo hacia las zonas operativas de la mina.
Las labores continúan bajo presión operativa y coordinación interinstitucional, mientras los equipos avanzan gradualmente hacia la zona donde se estima la ubicación de los trabajadores atrapados.







