Pemex redujo 8.8% sus pozos en operación y enfrenta menor actividad de perforación y terminación, lo que complica alcanzar la meta de 1.8 millones de barriles diarios.
Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró el tercer trimestre de 2025 con una reducción significativa en su base de pozos activos, lo que añade presión a sus metas de producción de crudo. De acuerdo con su información corporativa, el promedio de pozos en operación bajó 8.8% entre enero y septiembre de 2025, al pasar de 6,395 en el mismo periodo de 2024 a 5,832, es decir, 563 pozos menos en funcionamiento.
Esta disminución se da en paralelo a una menor actividad de terminación de pozos. Entre julio y septiembre de 2025, Pemex concluyó 20 pozos, frente a 33 en el tercer trimestre de 2024. De ellos, 16 fueron de desarrollo, 11 menos que un año antes, y sólo 4 exploratorios, dos menos en comparación anual. Esta menor intensidad operativa limita el reemplazo natural de la producción que se pierde por declinación en campos maduros y en activos con curvas de producción más agresivas.
Por tipo de operación, los datos muestran una caída similar tanto en pozos petroleros como gasíferos. Los pozos asociados a crudo se redujeron de 3,822 a 3,489, una baja de 8.7%, mientras que los vinculados a gas no asociado pasaron de 2,573 a 2,343, una caída de 8.9%. Esta contracción refleja un ajuste generalizado de la actividad, no sólo focalizado en un tipo de yacimiento o fluido.
En paralelo, la producción de petróleo crudo promedió 1.648 millones de barriles diarios (mbd) en el tercer trimestre de 2025, 116 mbd menos que en el mismo periodo de 2024. La empresa atribuyó esta disminución, principalmente, a la declinación natural de campos relevantes dentro de su portafolio, como Quesqui, Tupilco Profundo, Zaap y Maloob, que habían sido pieza clave en el sostén de la plataforma de producción en los últimos años.
Pemex también señaló factores operativos que afectaron temporalmente sus volúmenes: mayor complejidad en pozos de alta presión y temperatura, retrasos de infraestructura en activos como Xanab y Quesqui, así como condiciones climatológicas atípicas que impactaron las operaciones costa afuera.
Al mismo tiempo, la compañía destacó que la entrada en operación del campo Bakté y la incorporación de nuevos pozos en Ixachi contribuyeron a mitigar parcialmente la caída de la producción, en línea con la estrategia de reforzar los desarrollos terrestres y de gas y condensados. Sin embargo, el descenso en el número de pozos en operación y en las terminaciones evidencia el reto que enfrenta Pemex para acercarse a su objetivo de producción de alrededor de 1.8 millones de barriles diarios.









