El Paquete Económico 2026 fija 54.9 dpb para la mezcla mexicana y 1.79 mbd de plataforma. Te explicamos cómo impacta ingresos, Pemex y estímulos a combustibles.
El arranque de año trae un movimiento que, aunque parece técnico, acaba pegando en muchas cuentas. El CENAGAS actualizó su página con la resolución tarifaria del SISTRANGAS emitida el 29 de diciembre de 2025, con el detalle de zonas y tarifas máximas por tramo. Para los embarcadores (shippers), comercializadores y grandes usuarios industriales, estas cifras son la base a partir de la cual se calculan los peajes de transporte a lo largo y ancho del sistema de ductos nacional. Detrás del PDF hay una realidad que no admite poesía: pesos y centavos por cada gigajoule que viaja.
El documento —identificado como CNE/RES/765/2025— consolida la estructura tarifaria que regirá la operación del sistema y que sirve de referencia para contratos de capacidad y rutas de inyección–extracción en 2026. Si bien la resolución está fechada en 2025, entra al nuevo año como guía práctica para toda la cadena, tal como ha ocurrido en ciclos anteriores: la industria migra al año siguiente con el mismo mapa, salvo ajustes posteriores. La lección para usuarios es simple: conviene revisar la zona tarifaria, el trayecto específico y la disponibilidad real de capacidad para anticipar costos.
Más allá del numerito por tramo, importan dos piezas del rompecabezas. Primero, el factor de “gas combustible”—el gas que se “quema” para mover el sistema—que fue fijado en 1.325% para 2025 en un aviso oficial y que suele actualizarse con rezago documental respecto del arranque de año. Segundo, la interacción con portadores privados (conexiones a Agua Dulce, interconexiones fronterizas y ramales al sureste), que determinan si la molécula fluye con la velocidad y a los precios que los contratos prometen. En ambos casos, la recomendación es mirar la letra chica y los comunicados de actualización.
¿Por qué esto genera clics y conversación más allá del nicho? Porque los peajes del SISTRANGAS terminan influyendo en los costos energéticos de industrias clave y, por extensión, en precios finales de bienes y servicios. Un fabricante que enfrenta mayores costos de transporte de gas ajusta su matriz de consumo, renegocia volúmenes o traslada parte del impacto a su cliente. Y en un año donde el Permian seguirá presionando con picos de producción y donde las expansiones de tuberías texanas aún están por completarse, la estabilidad de costos logísticos al interior del país es un punto de control para el gobierno y las empresas.
De aquí a marzo, la expectativa del mercado es que CENAGAS publique notas aclaratorias o actualizaciones puntuales que confirmen parámetros operativos para 2026 y la coordinación con CFEnergía y CENACE en materia de suministros a generación eléctrica. Mientras tanto, la tabla vigente es la brújula. Para los compradores grandes de gas, el consejo práctico es trazar rutas alternativas, monitorear capacidad disponible por zona y, sobre todo, blindar la gestión de riesgo (desde coberturas hasta cláusulas de redespacho) ante un año que promete movimientos en Waha y en los puntos de internación. No suena glamoroso, pero en energía, lo que no se calcula temprano se paga caro.








