Pemex es rebasado por otro desastre ambiental, esta vez en Veracruz, ya que un derrame de hidrocarburo pone en peligro a miles de familias
Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que concluyó de manera segura la reparación del poliducto Naranjos–Poza Rica, afectado por las lluvias extraordinarias que recientemente impactaron la región norte de Veracruz.
Como parte de las labores de respuesta a la fuga de hidrocarburo registrada en el municipio de Álamo Temapache, que afectó aproximadamente 16 kilómetros, la empresa desplegó barreras de contención y equipos de bombeo en el río Pantepec, en coordinación con autoridades locales y federales. Según Pemex, estas acciones permitieron mitigar los impactos inmediatos del incidente.
No obstante, el evento ha puesto nuevamente en discusión el estado de la infraestructura petrolera en la región, así como su capacidad para enfrentar fenómenos meteorológicos extremos. Especialistas del sector han señalado la necesidad de fortalecer el mantenimiento preventivo y la inversión en sistemas críticos.
De acuerdo con reportes de habitantes de la zona, residuos de hidrocarburo ya alcanzaron el río Tuxpan, lo que ha generado preocupación entre comunidades que dependen de esta fuente de agua. Pemex ha indicado que los trabajos de saneamiento y remediación continúan y se realizan durante el día, en apego a los protocolos establecidos.
Adicionalmente, el Plan Marina fue activado la noche de ayer para reforzar las labores de atención, luego de que Pemex reconociera la complejidad del evento debido a las condiciones climáticas adversas y la magnitud de la fuga.
La situación ha reavivado el debate sobre los retos estructurales del sistema energético nacional, en particular la resiliencia de su infraestructura ante escenarios cada vez más frecuentes de clima extremo.








