Pemex reducirá sus exportaciones de crudo en 52% y aumentará su capacidad de refinación nacional para dejar de importar gasolinas a partir de 2027.
Petróleos Mexicanos (Pemex) reducirá en un 52% las exportaciones de petróleo crudo durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, como parte de una estrategia enfocada en procesar más crudo dentro del país y generar mayor valor agregado a través de la producción de combustibles. Así lo detalló Víctor Rodríguez Padilla, director general de la empresa, al presentar los objetivos del Plan Estratégico Pemex 2025-2035.
Según lo estipulado, para el final del sexenio, México solo exportará 380.3 mil barriles diarios, en comparación con los 806.2 mil barriles diarios registrados en 2024. Este cambio de enfoque ya es visible, pues en el primer semestre de 2025 las exportaciones promedio fueron de 628.8 mil barriles diarios, un 23.4% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Rodríguez Padilla recordó que Pemex basó su modelo en la exportación de crudo desde los años 80, pero aseguró que las condiciones geológicas actuales y una visión renovada de política energética motivan ahora una estrategia centrada en la transformación del petróleo mediante su refinación local.
La empresa considera que este enfoque no solo será rentable —al vender gasolinas tanto en el mercado interno como en el internacional—, sino que también permitirá a Pemex reducir significativamente las importaciones de gasolinas e incluso convertirse en exportador neto de diésel.
Un papel clave lo jugará la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco. Su integración, junto con mantenimientos e inversiones en las demás refinerías y coquizadoras del Sistema Nacional de Refinación, contribuirá a elevar la producción de petrolíferos de alto valor. Para 2030, Pemex proyecta producir 624 mil barriles diarios de gasolina y 441 mil de diésel, incrementos de 115% y 146%, respectivamente, frente a los niveles de 2024.
El Plan también establece que, a partir de 2027, México ya no dependerá de importaciones de gasolina, lo que representa un cambio estructural en la política energética del país. Actualmente, el país aún importa el 25% de su demanda de este combustible.
Esta estrategia representa un intento por fortalecer la autosuficiencia energética de México y consolidar a Pemex como un actor relevante no solo en la extracción, sino también en la transformación y comercialización de hidrocarburos.








