Fitch pone a Pemex en observación positiva tras respaldo financiero del gobierno. La transacción P-Cap podría marcar el inicio de una recuperación crediticia.
A cinco años de haber sido la primera calificadora en degradar la deuda de Pemex a nivel especulativo, Fitch Ratings da el primer indicio de una posible mejora en la calificación de la petrolera estatal mexicana. La firma anunció que colocó a Pemex en estatus de “observación positiva”, lo cual abre la posibilidad de una futura revisión al alza de su nota crediticia, actualmente ubicada en B+, dentro del rango de bono basura.
Este cambio se da tras el anuncio de una operación financiera por parte del gobierno federal denominada P-Cap, por 9,500 millones de dólares, que permitirá a Pemex atender sus necesidades operativas y financieras durante lo que resta de este año y el siguiente. Según Fitch, la transacción representa un impacto crediticio positivo y evidencia el compromiso del gobierno con el rescate financiero de la empresa, al proveer apoyo sustancial en un contexto de alta vulnerabilidad.
Por su parte, Standard & Poor’s (S&P) también destacó el alcance de la operación, estimando que Pemex podría recibir entre 7 mil y 10 mil millones de dólares, lo que representa entre 7% y 10% de su deuda financiera total. Aunque S&P mantiene su evaluación de que la empresa sigue altamente dependiente del respaldo gubernamental, subrayó que Pemex es un activo clave y cumple una función estratégica dentro de la política energética nacional.
Ambas calificadoras coinciden en que el vínculo entre Pemex y el gobierno mexicano sigue siendo estrecho y determinante, especialmente considerando que el Estado es el único propietario de la compañía y participa activamente en sus decisiones estratégicas. S&P reafirma su calificación en moneda extranjera de BBB para Pemex, al considerar casi cierta la probabilidad de apoyo extraordinario del gobierno en caso de una crisis financiera.
Aunque aún no se concreta una mejora en la calificación, el movimiento de Fitch sienta un precedente relevante para el futuro inmediato de Pemex. El respaldo explícito del gobierno, combinado con operaciones de refinanciamiento como P-Cap, puede brindar oxígeno a la petrolera más endeudada del mundo, permitiéndole reducir presiones de liquidez y estabilizar su perfil financiero de corto plazo.
Sin embargo, el reto estructural permanece: sin una reestructura integral y una revisión profunda a su modelo de negocio, las mejoras crediticias podrían ser temporales.








