Sin estímulos fiscales, la gasolina podría costar hasta 35 pesos por litro; Hacienda estima un impacto neto de 50 mil millones.
El gobierno federal destinó 80 mil millones de pesos en estímulos fiscales a las gasolinas y el diésel durante los primeros nueve meses de 2026, como parte de su estrategia para evitar que el incremento internacional de los precios de los hidrocarburos se traduzca en un gasolinazo para los consumidores mexicanos.
Así lo informó Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante la presentación del Informe de Finanzas Públicas correspondiente al tercer trimestre de 2026.
El funcionario explicó que, aunque los apoyos fiscales representan recursos que el gobierno deja de recaudar mediante el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el impacto sobre las finanzas públicas es menor cuando se considera el incremento en la comercialización de combustibles.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por Hacienda, el efecto negativo en la recaudación se ubicaría en aproximadamente 50 mil millones de pesos.
¿Cuánto ha costado evitar el gasolinazo en México?
Durante su exposición, Lerma Cotera precisó que los estímulos fiscales acumulados entre enero y septiembre de 2026 alcanzaron los 80 mil millones de pesos.
Estos mecanismos permiten reducir temporalmente el IEPS que se cobra a las gasolinas y al diésel, con el propósito de amortiguar las presiones que generan los precios internacionales del petróleo y sus derivados.
Sin embargo, el subsecretario aclaró que el costo de los estímulos no debe interpretarse de manera aislada, ya que existen factores que compensan parcialmente los ingresos que deja de percibir el gobierno.
Uno de ellos es el incremento en el volumen de combustibles comercializados, que permite recuperar parte de la recaudación mediante las ventas.
A esto se suman los mayores ingresos públicos derivados del aumento en los precios internacionales de los hidrocarburos.
Por ello, Hacienda distingue entre los 80 mil millones de pesos de estímulos acumulados y el efecto negativo estimado de 50 mil millones de pesos sobre la recaudación.
Gasolina podría costar hasta 35 pesos por litro sin subsidios
Por su parte, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, advirtió sobre el nivel que podrían alcanzar los precios de los combustibles si el gobierno federal retirara los apoyos fiscales.
“En ausencia de los estímulos fiscales, los combustibles podrían costar entre 31 y 35 pesos por litro al público”, señaló el funcionario.
La estimación refleja el papel que desempeñan los estímulos fiscales para contener los incrementos de precios que enfrentan los consumidores.
El titular de Hacienda explicó que estos apoyos buscan evitar que las variaciones en los mercados internacionales de hidrocarburos se trasladen directamente a los precios que pagan los automovilistas y transportistas en México.
¿Cómo funcionan los estímulos fiscales al IEPS?
El IEPS a los combustibles es un impuesto federal que forma parte del precio de las gasolinas y el diésel.
Cuando el gobierno aplica estímulos fiscales, reduce la cantidad de ese impuesto que debe pagarse, con el objetivo de disminuir las presiones sobre los precios finales.
Esta política tiene implicaciones para las finanzas públicas porque representa una menor recaudación tributaria respecto de la que se obtendría sin los apoyos.
Sin embargo, Hacienda sostiene que el impacto debe evaluarse junto con otros componentes de los ingresos públicos, como el comportamiento de las ventas de combustibles y los recursos adicionales asociados a los precios de los hidrocarburos.
En ese sentido, los 50 mil millones de pesos mencionados por Lerma Cotera corresponden a una estimación del efecto recaudatorio negativo, no a la totalidad de los estímulos otorgados.
¿Por qué Hacienda busca evitar un aumento en las gasolinas?
La política de estímulos fiscales tiene como objetivo contener los incrementos en los precios de combustibles que influyen directamente en las actividades económicas del país.
El encarecimiento de las gasolinas y el diésel puede elevar los costos del transporte de pasajeros, el traslado de mercancías y la distribución de productos.
Estas presiones también pueden reflejarse en los precios finales que pagan los consumidores, por lo que la evolución de los combustibles es relevante para la inflación.
Con los estímulos acumulados hasta septiembre de 2026, el gobierno federal mantiene su estrategia de amortiguar los incrementos internacionales, aunque con un costo para la recaudación tributaria.










