México enfrenta una nueva etapa para ampliar su capacidad renovable, marcada por una demanda eléctrica creciente y la necesidad de acelerar inversiones en generación, transmisión y almacenamiento.
El sector eléctrico mexicano entró en una nueva etapa: las energías renovables ya forman parte estructural de la matriz energética, pero ahora el reto es lograr que la nueva capacidad pueda conectarse oportunamente a la red y responder al crecimiento de la demanda.
Durante el panel “Panorama renovable 2030: integración de nueva capacidad solar y de almacenamiento en México”, llevado a cabo durante el congreso internacional de Inter Solar Mexico 2026, Patty Tatoo, directora ejecutiva de Genux Power, destacó que el crecimiento de la demanda, impulsado principalmente por los centros de datos y el nearshoring, está modificando las condiciones del mercado.
“La demanda ha crecido más que la generación”, señaló, al explicar que esta situación llevó a un punto en el que acelerar la inversión dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad.
Uno de los principales cambios está en el valor que actualmente tienen las interconexiones eléctricas. El acceso a la red se ha convertido en uno de los activos más importantes para los desarrolladores, al grado de que contar con una interconexión permite que determinados proyectos puedan avanzar hacia su etapa de generación en periodos mucho más cortos.
Lo anterior, señalaron los expertos, está obligando a las empresas a acelerar sus procesos y contar con proyectos suficientemente maduros para aprovechar las oportunidades cuando se abran las convocatorias.
Un mercado que se diversifica
En este nuevo escenario comienzan a tomar fuerza distintos esquemas de participación. Tatoo señaló que se asignaron 7.4 GW, de los cuales 3.1 GW corresponden a proyectos privados, mientras que también existe movimiento en segmentos como el nearshoring, los centros de datos y el autoconsumo.
“Hay que tener proyectos avanzados para poder llegar”, planteó Tatoo, al señalar que se está desarrollando un mercado paralelo en el que pueden coexistir diferentes esquemas y precios para proyectos privados y mixtos.
El riesgo regulatorio sigue presente
El principal desafío continúa siendo la incertidumbre regulatoria. La apertura de nuevas convocatorias y los cambios en los mecanismos de participación obligan a los desarrolladores a anticiparse. En este sentido, los llamados Polos del Bienestar también podrían modificar la dinámica de permisos y convertirse en una vía adicional para atraer proyectos fuera de las convocatorias tradicionales.
Por ello, una de las estrategias que comienza a cobrar relevancia es tener proyectos maduros antes de que se abran las oportunidades de participación.
A estos riesgos se suma el comportamiento del mercado eléctrico y los Precios Marginales Locales (PML), además de la incertidumbre relacionada con obras de refuerzo, subestaciones y ampliaciones de infraestructura que no estaban contempladas originalmente.
Almacenamiento: de opción a necesidad
Las baterías ya no son opcionales, particularmente ante el crecimiento de las renovables y la necesidad de contar con mayor flexibilidad en el sistema eléctrico. Por ello, la regulación para determinar cómo pueden utilizarse estos sistemas ha avanzado, aunque todavía existe un proceso de aprendizaje sobre su aplicación práctica.
Entre las particularidades que se destacaron durante el panel es que las baterías deben entenderse principalmente como un recurso de potencia, más que únicamente de energía, especialmente para atender periodos críticos de demanda.
CFE busca atraer inversión
En este contexto, los expertos mencionaron que la CFE también ha comenzado a explorar mecanismos para facilitar y acelerar nuevas inversiones.
Entre las alternativas mencionadas durante el panel se encuentran esquemas de vencimiento anticipado y el uso de los costos de transmisión como fuente de pago, mecanismos que podrían contribuir a hacer más atractivos y bancables determinados proyectos.
Suministros y permisos, otros cuellos de botella
Eduardo López, jefe de operación de Cubico México, señaló que los desarrolladores también enfrentan retos relacionados con la llegada de suministros, los permisos y las ingenierías.
La estrategia, explicó, consiste en anticipar todo aquello que sea posible para reducir los tiempos de construcción y evitar que los proyectos pierdan ritmo una vez que cuentan con las condiciones necesarias para avanzar.
En este sentido, la competencia por infraestructura, equipos y capacidad de interconexión podría intensificarse conforme aumente la demanda eléctrica asociada con el nearshoring y los centros de datos.
Confianza, el factor transversal
Más allá de la tecnología y el financiamiento, uno de los mensajes centrales del panel fue la necesidad de reconstruir y fortalecer la confianza de los inversionistas en el mercado eléctrico mexicano.
El objetivo final es que los proyectos sean atractivos para la inversión, además de ser bancables, recalcó Gleb Kouznetsov, director de finanzas de energía de BANCOMEXT, en un mercado que deberá crecer rápidamente para responder a una demanda eléctrica que avanza a mayor velocidad que la generación.
Como parte de las reflexiones finales, los especialistas coincidieron en que el desafío no será únicamente instalar más paneles solares o baterías, la verdadera carrera estará en contar con transmisión, interconexiones, regulación y financiamiento suficientes para que esa nueva capacidad pueda llegar efectivamente al consumidor.










