Energía, agua y redes eléctricas serán claves para atraer inversión y fortalecer la infraestructura industrial de México.
México enfrenta los próximos años con un doble desafío: mejorar su infraestructura energética y atraer el capital necesario para ejecutar nuevos proyectos, en momentos en que la actividad económica avanza a un ritmo moderado y persiste la incertidumbre comercial vinculada con Estados Unidos.
Un análisis de Moody’s Ratings anticipa que la calidad crediticia de las empresas no financieras y de infraestructura calificadas en México se mantendrá, en términos generales, estable durante 2026 y 2027.
La calificadora estima que los indicadores crediticios seguirán mejorando pese a un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre 1% y 1.5% en 2026-2027. El apalancamiento bruto agregado pasaría de aproximadamente 3.4 veces en 2025-2026 a alrededor de 2.9 veces hacia 2028.
Energía concentra la apuesta por infraestructura
El panorama financiero coincide con una estrategia de inversión de gran escala. Moody’s señala que México busca movilizar alrededor de 300,000 millones de dólares en infraestructura durante los próximos cuatro o cinco años, con especial énfasis en energía.
Las cifras oficiales permiten dimensionar esa prioridad. El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030 contempla 5.6 billones de pesos de inversión pública y mixta en ocho sectores estratégicos.
De acuerdo con la presentación de la Secretaría de Hacienda, energía concentra 54% de la inversión prevista, por encima de trenes, carreteras y puertos.
Tan solo en generación eléctrica, el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla una inversión cercana a 740,000 millones de pesos y la incorporación de unos 32 GW adicionales de capacidad.
Capital privado entra en la ecuación
El tamaño de los proyectos convierte al financiamiento en uno de los principales desafíos.
Moody’s considera que la ejecución dependerá de la participación del sector privado, así como de fondos especializados y estructuras capaces de atraer capital institucional.
El Gobierno mexicano también ha abierto espacios para esa participación. La Secretaría de Energía presentó en 2026 instrumentos para proyectos privados de generación renovable y esquemas mixtos con la Comisión Federal de Electricidad.
En septiembre, autoridades energéticas y representantes empresariales discutieron mecanismos para movilizar inversiones hacia infraestructura energética bajo el Plan México.
Gasoductos y electricidad, entre los proyectos prioritarios
El Gobierno federal anunció en mayo de 2026 un Plan de Gasoductos con una inversión de 140,905 millones de pesos hacia 2030. De ese monto, 101,259 millones serán destinados a infraestructura y 39,646 millones al mantenimiento de la red nacional de ductos.
La estrategia busca acompañar el crecimiento de la demanda energética y abastecer nuevas centrales eléctricas e instalaciones industriales.
Agua y energía, claves para atraer industria
Moody’s también advierte que la infraestructura física será determinante para mantener el atractivo de México como plataforma manufacturera.
La integración del país con las cadenas de suministro de América del Norte continúa siendo una fortaleza para las empresas exportadoras, pero la disponibilidad de agua y electricidad, junto con una infraestructura logística confiable, será especialmente relevante en los corredores industriales del norte y las regiones fronterizas.
A ello se suma el riesgo climático. Un fenómeno intenso de El Niño puede alterar los patrones de precipitación y ejercer presión sobre sistemas de agua, generación eléctrica y operaciones logísticas.











