La revisión del T-MEC en 2026 pondrá a prueba las reglas automotrices de Norteamérica en medio de la ofensiva comercial de Estados Unidos y el avance de China.
La industria automotriz se perfila como uno de los temas más sensibles en la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La política comercial impulsada por el presidente Donald Trump y el avance de China como potencia manufacturera han elevado la presión sobre las reglas que rigen el comercio de vehículos y autopartes en América del Norte.
De acuerdo con un análisis de Boston Consulting Group (BCG), las empresas del sector deben prepararse para posibles cambios regulatorios que podrían redefinir las cadenas de suministro regionales durante las próximas décadas.
La revisión conjunta del acuerdo comercial está prevista para julio de 2026 y ocurre en un contexto marcado por la búsqueda de Estados Unidos de fortalecer la producción regional, reducir la dependencia de insumos provenientes de economías consideradas no de mercado y reforzar los criterios de origen para la industria automotriz.
México y Estados Unidos iniciaron conversaciones bilaterales sobre estos temas desde mayo de 2026, abordando asuntos como el contenido regional de los vehículos, el suministro de minerales críticos y la participación de proveedores externos a Norteamérica.
Reviven viejas diferencias
Uno de los principales desacuerdos surgió en torno a la interpretación de las reglas de origen para vehículos, una controversia que derivó en un panel de solución de disputas solicitado por México y Canadá en 2022 y que concluyó con un fallo favorable a ambos países.
A este escenario se suma la creciente preocupación de legisladores estadounidenses por evitar que vehículos o componentes chinos accedan al mercado de Estados Unidos a través de México o Canadá, un tema que podría influir en las negociaciones y en el futuro de la integración automotriz regional.










