GM presentó una estrategia que conecta vehículos eléctricos, almacenamiento energético y redes inteligentes. Busca convertir sus autos eléctricos en activos para la red eléctrica mediante tecnología bidireccional.
La transición energética dejó de ser únicamente un tema de movilidad para General Motors (GM), que presentó una estrategia que busca integrar vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía e infraestructura eléctrica inteligente para responder a los desafíos energéticos que acompañan el crecimiento de la digitalización y la inteligencia artificial.
Durante el evento GM Empower 2026, celebrado en San Francisco, California, la compañía considera que el aumento de la demanda mundial de electricidad, impulsado por los centros de datos, la computación avanzada y las nuevas tecnologías digitales, exige una transformación profunda de los sistemas energéticos. Ante este escenario, GM busca ampliar el alcance de sus tecnologías más allá de la fabricación de automóviles.
Uno de los anuncios más relevantes fue el avance de la tecnología Vehicle-to-Grid (V2G), que permitirá que los vehículos eléctricos no solo consuman energía, sino que también puedan devolver electricidad a la red cuando sea necesario.
Durante el encuentro, Sterling Anderson, vicepresidente senior de Productos Globales y director de Producto de GM, señaló que la industria se encuentra en un momento clave para redefinir la relación entre movilidad, infraestructura energética y tecnología digital.
Actualmente, más de 250 mil vehículos eléctricos de GM cuentan con capacidad bidireccional. Cuando estos automóviles se combinan con sistemas energéticos residenciales, pueden convertirse en una fuente de respaldo para los hogares durante interrupciones localizadas del suministro eléctrico.
La empresa informó que esta capacidad bidireccional se convertirá en un estándar para todo su portafolio de vehículos eléctricos, incluyendo modelos de alto volumen como el Chevrolet Equinox EV y unidades premium como el Cadillac Escalade IQ.
Según la compañía, esta tecnología podría contribuir a reducir costos energéticos para los usuarios, mejorar la estabilidad de las redes eléctricas y generar nuevas oportunidades económicas a partir del uso de los vehículos como recursos energéticos distribuidos.
Alianzas para impulsar redes eléctricas inteligentes
Como parte de esta estrategia, GM trabaja en el desarrollo de software especializado, protocolos de comunicación y acuerdos con empresas de servicios públicos para facilitar la interacción entre los vehículos eléctricos y la infraestructura energética.
Entre los proyectos que ya se encuentran en desarrollo destacan las pruebas realizadas con Pacific Gas and Electric Company (PG&E) en California y con DTE Energy en Michigan, iniciativas que buscan validar modelos de integración entre automóviles eléctricos y redes de distribución eléctrica.
Energy Pass: una sola plataforma para cargar vehículos
La compañía también presentó Energy Pass, una plataforma diseñada para simplificar la experiencia de carga pública.
La herramienta permitirá a los usuarios localizar estaciones de carga, iniciar sesiones y realizar pagos directamente desde las aplicaciones de las marcas de GM en Estados Unidos y Canadá.
Con esta solución, la empresa busca reducir la complejidad asociada a la recarga pública y ofrecer una experiencia digital integrada para los conductores de vehículos eléctricos.
La apuesta por baterías de iones de sodio
En materia de almacenamiento energético, GM anunció una colaboración con Peak Energy para desarrollar sistemas estacionarios basados en baterías de iones de sodio.
La empresa destacó que esta tecnología ofrece ventajas para aplicaciones de gran escala gracias a su estabilidad térmica, durabilidad y costos potencialmente más competitivos para proyectos de almacenamiento energético.
Asimismo, la compañía impulsa proyectos de reutilización de baterías mediante una alianza con Redwood Materials.
Como parte de esta iniciativa, GM planea instalar cerca de 100 paquetes de baterías de segunda vida en una planta operativa ubicada en Michigan. El sistema aportará 1.5 megavatios de potencia y 7.2 megavatios-hora de capacidad de almacenamiento.
De acuerdo con las estimaciones de la empresa, esta instalación podría generar ahorros superiores a 3 millones de dólares en costos de electricidad durante su vida útil.
Con estas iniciativas, General Motors busca construir un ecosistema energético integrado que conecte la energía residencial, la carga pública, los recursos energéticos distribuidos y el almacenamiento a gran escala.









