La industria manufacturera en México profundizó su contracción en abril, afectado por altos costos, caída en ventas y problemas logísticos, de acuerdo con datos de S&P Global.
La industria manufacturera en México registró en abril un nuevo retroceso, marcado por una combinación de factores que presionan su desempeño. De acuerdo con el índice PMI de S&P Global Market Intelligence, la industria enfrenta una “triple amenaza”: aumento de costos, caída en ventas y problemas logísticos.
El indicador se ubicó en 47.7 puntos, por debajo de los 50 que marcan expansión, lo que representa el octavo mes consecutivo en contracción y un deterioro más pronunciado frente al nivel de 48.9 registrado en marzo.
Costos presionan márgenes de empresas
Uno de los principales factores detrás de este desempeño es el incremento en los costos de insumos, que registraron su segundo mayor aumento en 15 años. Entre los rubros que más subieron destacan combustibles, transporte y materias primas.
Sin embargo, la debilidad de la demanda ha impedido que las empresas trasladen estos costos a los consumidores, lo que ha generado una fuerte presión sobre los márgenes de ganancia y la rentabilidad del sector.
Problemas logísticos e inseguridad
A la presión de costos se suman dificultades en la cadena de suministro. Empresas reportaron retrasos en entregas asociados a inseguridad en carreteras, problemas en el transporte marítimo y escasez de insumos.
Estos factores han deteriorado el desempeño de proveedores y han complicado la operación de las compañías, afectando tiempos de producción y distribución.
Caída en exportaciones y empleo
El reporte también señala una disminución en las ventas internacionales, con menores pedidos provenientes de Estados Unidos, Alemania y Japón. Entre las causas se encuentran los aranceles y factores geopolíticos como la guerra en Medio Oriente.
Ante este escenario, las empresas han comenzado a recortar personal, aplicando pausas técnicas a trabajadores permanentes y reduciendo el empleo temporal.
El entorno adverso ha impactado la confianza empresarial. El optimismo en el sector cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2020, en plena pandemia, lo que refleja la incertidumbre sobre el desempeño futuro de la industria.
La manufactura es uno de los principales motores de crecimiento y empleo, por lo que, la combinación de presiones externas e internas —como el entorno global, los costos y la inseguridad logística— plantea riesgos sobre la continuidad operativa de las empresas y la estabilidad laboral en el país.







