Ante el riesgo de apagones, el Gobierno federal ha previsto que el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) pueda adquirir electricidad de manera inmediata cuando el sistema no logre cubrir la demanda. El proyecto, elaborado por la Comisión Nacional de Energía, establece las reglas para activar los llamados “Mecanismos de Adquisición por Confiabilidad”, con el objetivo de responder con rapidez ante escenarios de insuficiencia de generación o fallas operativas.
Bajo este esquema, el CENACE emitirá convocatorias abiertas para que los participantes del sector presenten ofertas en tiempo real. No obstante, la medida introduce impactos relevantes para la iniciativa privada. En el plano económico, los costos derivados de estas adquisiciones de emergencia serán distribuidos entre los participantes del mercado mediante nuevos cargos. En paralelo, surgen implicaciones técnicas y ambientales, ya que el mecanismo podría privilegiar el despacho de centrales menos eficientes, particularmente aquellas que operan con combustóleo, sin apego estricto a criterios técnicos o económicos.
En el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), la medida representa un cambio estructural. Tradicionalmente, el sistema opera bajo un principio de despacho económico, priorizando la energía de menor costo. Sin embargo, al habilitar compras urgentes por confiabilidad, se introduce electricidad más cara de forma imprevista para evitar interrupciones en el suministro. Esto anticipa una mayor volatilidad en los Precios Marginales Locales (PML) y un incremento en cargos adicionales para Usuarios Calificados y grandes consumidores industriales.
En este contexto, el almacenamiento energético se posiciona como una herramienta clave para mitigar riesgos. Diego Rasilla, Director de Government Affairs de Quartux, adviertió que esta tecnología ha dejado de ser opcional para convertirse en un componente crítico frente a la volatilidad del MEM.
Señaló que depender exclusivamente de la red pública expone a las industrias a absorber los sobrecostos derivados de las compras de emergencia, por lo que integrar sistemas de almacenamiento gestionados con software de inteligencia energética permite reducir riesgos técnicos y financieros.
Asimismo, el autoconsumo aislado se perfila como parte de una estrategia integral ante la saturación de subestaciones. La incorporación de baterías de ion-litio de alto rendimiento permite a las plantas industriales asegurar un suministro constante y gestionable, superar la intermitencia de fuentes renovables en sitio y evitar interrupciones en la producción. A través de esquemas como el peak shaving, las empresas pueden reducir picos de demanda, evitar penalizaciones tarifarias y contener el impacto de la volatilidad tarifaria.
Desde esta perspectiva, la adopción de soluciones de almacenamiento no solo fortalece la soberanía energética de la industria, sino que también contribuye a la estabilidad del sistema eléctrico nacional, al reducir la presión sobre la infraestructura pública durante horas críticas y mitigar el riesgo de fallas generalizadas.









