Pemex asumirá daños por derrame en laguna de Mecoacán, Tabasco. Autoridades reportan control de la situación y continuidad de actividades como la producción de ostión.
El gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, confirmó que Petróleos Mexicanos (Pemex) asumirá la responsabilidad por el derrame de hidrocarburos registrado en la laguna de Mecoacán, en el municipio de Paraíso, uno de los polos más sensibles para la actividad pesquera y energética del estado.
De acuerdo con el mandatario, la empresa productiva del Estado ya desplegó un operativo de contención, limpieza y remediación ambiental, con personal especializado trabajando directamente en la zona afectada. Este tipo de respuesta forma parte de los protocolos de atención a emergencias en infraestructura energética, particularmente en regiones donde la interacción entre instalaciones petroleras y ecosistemas es constante.
El gobernador subrayó que Pemex no solo está actuando en la fase operativa, sino que también asumirá los daños ocasionados, lo que implica potencialmente procesos de evaluación ambiental, compensación económica y seguimiento a mediano plazo para la recuperación del ecosistema.
En términos territoriales, la laguna de Mecoacán es una zona estratégica por su doble función: por un lado, es un espacio relevante para la actividad petrolera en la región de Dos Bocas; por otro, es un punto clave para la economía local, particularmente para la producción de ostión, donde operan alrededor de 400 ostricultores.
En ese sentido, el mensaje del gobierno estatal ha sido de contención no solo ambiental, sino también económica. Javier May aseguró que, hasta el momento, las actividades productivas continúan sin afectaciones mayores, destacando que la recolección de moluscos sigue activa y que la producción mantiene niveles adecuados.
El propio gobernador acudió a la zona para dialogar con pescadores y trabajadores, en un intento por transmitir certidumbre en un contexto donde este tipo de incidentes suele generar preocupación sobre posibles impactos en la salud pública, la cadena alimentaria y los ingresos de las comunidades.
Desde una perspectiva del sector energético, el incidente vuelve a poner sobre la mesa los riesgos operativos asociados a la infraestructura petrolera, especialmente en regiones con alta sensibilidad ambiental. También refleja la importancia de los mecanismos de respuesta inmediata y de la coordinación entre autoridades estatales, federales y la empresa operadora.
El seguimiento a las labores de remediación será un elemento clave en las próximas semanas, particularmente en lo que respecta a la evaluación de daños, la recuperación del ecosistema y la continuidad de las actividades económicas en la zona.








