Reducir el desperdicio de alimentos sin comprometer la eficacia operativa ni la rentabilidad es uno de los principales retos a los que se enfrenta la industria de alimentos y bebidas.
Se estima que, a nivel mundial, las pérdidas en la industria de alimentos después de la cosecha son de 600 millones de dólares anuales, aproximadamente. En el caso de México, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rurual estima que los desperdicios son superiores a los 13 millones de toneladas, es decir, se pierden alrededor de 76 mil toneladas por día.
“El desperdicio es un problema ambiental, pero también una fuga directa de valor para el sector”, advirtió Dassault Systèmes.
En este sentido, la planeación en la cadena de suministro se convierte en un factor importante, ya que integraría datos en tiempo real, anticipando la demanda, ajustando volúmenesy reduciendo excedentes.
El impacto de la planeación es positio, pues ayudaría a reducir hasta en un 15% los costos operativos, así como un 15% en kilometraje logístico, beneficiando al medio ambiente. En tanto, mejora la puntualidad de entregas e incrementa hasta en un 40% la eficiencia productiva.
La digitalización también permite implementar mejores estrategias de sostenibilidad como: empaques ligeros, materiales con menor impacto ambiental y modelos de economía circular a lo largo de la cadena de valor.
La conexión entre el campo y el consumidor permite atender la demanda y evitar sobreinventarios, además de asegurar la disponibilidad y reducir pérdidas en puntos críticos.
“En un entorno de alta volatilidad, transformar la cadena de suminisitro ya no es opcional. Es un requisito para reducir el impacto ambiental y sostener la competitividad del sector”, finalizó la compañía.




